Manuel del Rosal

Foro de Davos: foro de la hipocresía

Foro de Davos: foro de la hipocresía
Manuel del Rosal García. PD

«Asombrados pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre, pero ya les era imposible distinguir quien era uno y quien el otro» George Orwell en Rebelión en la Granja

La cadena de televisión emitía las noticias de economía. Eran sobre el foro de Davos. De repente y, como siempre, apareció el consabido aviso: «volvemos en 3 minutos». Inmediatamente apareció el primero de una batería de anuncios. El anuncio versaba sobre una ONG que nos amonestaba sobre la situación de desnutrición de 8 millones de niños. Me salió de dentro: ¿por qué no le ponen ese anuncio a los señores que participan en el foro de Davos? ¿Por qué no se lo ponen cada cinco minutos en la pantalla gigante en la que aparecerán los logros de la economía mundial? ¿por qué no les amonestan a ellos?

Entre los días 22 y 26 de este mes se celebrará la reunión anual del llamado Foro de Davos. El lema de este año es: «Crear un futuro compartido en un mundo fracturado». Bonito ¿verdad? A este foro asistirán los más importantes hombres y mujeres del mundo, responsables de cómo está el mundo, responsables de su fractura. Financieros, banqueros, jefes de Estado, jefes de gobierno, periodistas, intelectuales y un largo etcétera de esos personajes cuyas decisiones y actos son los que hacen que este mundo esté fracturado. Dicen que su reunión anual está diseñada para mejorar las condiciones de vida de millones de hombres, mujeres y niños que viven en la pobreza, en la enfermedad, en la desnutrición y con hambre y sed. Uno se pregunta ¿cómo puede apagar el fuego el pirómano que lo produce? ¿cómo pueden solucionar las injusticias de este mundo quienes las producen? Otros lemas adornan este foro de la hipocresía mundial: «solucionar los problemas más acuciantes del mundo», «nuestra misión es mejorar la situación del mundo». El que viene a continuación es la expresión misma de la desfachatez y la hipocresía: «Nuestra organización actúa sin ánimo de lucro» Burda mentira cuando lo que buscan esos hombres y mujeres con las medidas que vayan a adoptar, es mantener y aumentar sus privilegios, no perder un ápice de su riqueza y engordar, aún más, sus monumentales cuentas corrientes en los paraísos fiscales. El último cálculo facilitado por Oxfam dice que son 7,6 billones de dólares los que esconden gente como la que acudirá esos días a Davos para «solucionar los problemas del mundo». Esa elefantiásica suma es superior al PIB de Reino Unido y Alemania juntos. Solamente con los impuestos que deberían pagar estos billones abandonando las cloacas y las letrinas de la economía y aflorando a su superficie, se podría acabar con la miseria e injusticia que sufren millones de hombres, mujeres y niños. Mientras, ellos degustan un menú carísimo en el restaurante del complejo turístico de Davos; menú que terminará con un café exquisito y un extraordinario habano, al tiempo que se felicitan mutuamente por estar trabajando para «Crear un futuro compartido – ¿compartido entre quienes? – en un mundo fracturado» La hipocresía elevada a la máxima potencia. Esa hipocresía que es el único pecado que no se perdona porque el arrepentimiento del hipócrita es, en sí mismo, hipocresía.

Termino con unos versos de Miguel Hernández: Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas, cicatrices y heridas, señales y recuerdos del hambre, contra tantas barrigas satisfechas: cerdos con un origen peor que el de los cerdos.

Según la FAO, informe del año 2010, 925 millones de personas sufrían hambre crónica en el mundo. Estamos en 2018 y me hago esta pregunta:¿Cuántos millones de esta personas han dejado de pasar hambre crónica en estos 8 años por los trabajos «sin ánimo de lucro» del foro de Davos.

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