El cuento de la vaca

Jaime González: «Pedro Sánchez y Susana Díaz o una enorme pareja de egos»

Jaime González: "Pedro Sánchez y Susana Díaz o una enorme pareja de egos"
Susana Díaz con Pedro Sánchez (PSOE). PD

Érase una vaca que tornaba de gorda a flaca, o de flaca a gorda, según las circunstancias.

A consecuencia de los constantes cambios de peso, el animal tenía estrías en la piel y la mirada perdida por las distintas caras que le mostraba el riachuelo que le servía de espejo.

A veces, esmirriada en exceso, un puro hueso; otras, bien lozana. La vaca se miraba en el agua y lo que veía eran dos vacas, dependiendo de la época en la que decidía asomarse al riachuelo, que bajaba seco o lleno, según las circunstancias. Eran dos vacas en una que no se parecían nada, como si fueran el haz y el envés. La cara y la cruz de una misma vaca.

Desorientada, la vaca decidió pedir consejo. Acercóse al amo y preguntó en voz baja: ¿cómo es posible que me rebosen las carnes durante una temporada y, de súbito, me asomen las costillas por debajo de la mismísima papada? El amo acarició su lomo y, mirándola a los ojos, dijo: los dos partidos que han gobernado España cuidan de forma muy diferente el pasto que te sirve de sustento.

Cuando mandan las izquierdas, la hierba va decreciendo y el verde de los campos se seca al extremo de que han de ser las derechas quienes les pongan remedio. Aplican duras medidas que soliviantan al pueblo, pero los campos terminan reverdeciendo. Son mejores gestionando, pero tan malos vendiendo que es la izquierda quien termina por llevarse el pueblo al huerto, acusando a la derecha de robarles el sustento.

También roba la izquierda, pero -no me preguntes cómo- socializan la mangancia de manera tan notable que parece que los golfos son siempre los de este lado. Voy a ponerte un ejemplo: la señora que aparece con el señor de la foto es la jefa de un partido que repartió entre los suyos los dineros del empleo, pero aunque el juicio es ahora, no hay juicio que más pite que el de un tipo con bigotes que se apellida Correa y que montó un chiringuito a pachas con las derechas.

Así vienen siendo las cosas desde que tengo memoria: la izquierda agosta los campos, la derecha los enmienda y -sin apenas darte cuenta- es arrojada del campo cuando despunta la hierba. La izquierda promete mucho, pero cuando se encarga del pasto va tirando de las rentas hasta dejarnos sin pienso.

Otro ejemplo: el señor que aparece con la señora de la foto es el jefe de un partido que nos condujo a la quiebra. Y ahí lo tienes prometiendo grandes subidas de sueldo, más pensiones y más médicos, profesores, subvenciones y un impuesto a la banca que al final pagará el pueblo.

No sé si estas explicaciones resolverán el misterio del por qué, de tanto en tanto, descubres que eres dos vacas: una gorda y otra flaca. La vaca se quedó mirando al amo y preguntó en voz baja: «¿Y tú cómo me ves?»

«Muy recuperada, ve a mirarte en el riachuelo». La vaca dudó un instante y caminó unos metros antes de tumbarse en la hierba.

«Anda, ve», insistió él. «No tengo ganas», respondió ella.

Y lanzando un suspiró murmuró algo así como «en el riachuelo se va a mirar tu puñetera madre».

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