Raloch

¿Y si aparece?

¿Y si aparece?
Puigdemont EFE

Estamos próximos a la bajada del telón de uno de los actos, por desgracia posiblemente no el último, de esa ópera bufa o carnavalada que es el procés catalán. La propuesta del candidato a President de la Generalitat y el debate de investidura.

Ya sabemos que el muy neutral (como es su obligación cuando actúe como tal) Presidente de la Mesa del Parlament, propondrá a un único candidato a la investidura, la Fregona (no ilustre) huida.

El problema que se plantea consiste en que ese candidato, un valiente (como en la mili, «el valor se le supone») cuando lo rodean sus fanáticos secuaces, lleva algún tiempo viviendo en el extranjero (el miedo es libre), no modestamente según parece, aunque no sabemos a costa de que, y en el mejor de los casos de los ahorros conseguidos con su respetable sueldo, que le pagamos todos los españoles, mientras él trabajaba para destruir la nación.

Si bien en principio el Gobierno se llevó un palo por parte del Consejo de Estado, al no respaldar que recurriese al Tribunal Constitucional la propuesta de candidato, este último órgano le ha apoyado, al acordar la suspensión cautelar «de cualquier sesión de investidura que no sea presencial», añadiendo que no podrá celebrarse el debate y la votación de investidura del candidato a través de medios telemáticos o por sustitución de otro parlamentario. Aclara además que «no podrá procederse a la investidura del candidato sin la pertinente autorización judicial, aunque comparezca personalmente en la Cámara, si está vigente una orden judicial de busca y captura e ingreso en prisión».

La situación está bien clara. Nada de actuaciones por delegación o telemáticas. Nada de gobernar Cataluña desde el extranjero, después de nombrar a un Conseller en Cap que desde la Generalitat dirija el Govern siguiendo las instrucciones que la Fregona mande desde su cómodo exilio.

En cualquier caso el escenario es complejo, y puede serlo aún más. Piensen si Parlament se planta y acepta la vía de delegación o telemática. El Gobierno tendría que actuar, lo que le vendría de perlas al independentismo para alimentar su victimismo, una de las mejores armas que tiene.

¿Y si le fugado aparece en el Parlament? No es imposible. Puede entrar en España disfrazado, no sería el primero que lo ha hecho, bajo distintos regímenes, por cualquier frontera o puerto, cruzar el país y colarse en la Cámara. Una posible manera de lograrlo sería camuflado como Mosso D’Esquadra, ya que con frecuencia van medio embozados con una braga militar, y en grupos muy numerosos.

¿Qué pasaría entonces? La situación se complicaría extraordinariamente y la tensión subirá al máximo. Estimo que no podría ser detenido dentro de la Cámara por la «inviolabilidad» de los parlamentarios. Por otra parte, el President del Parlament es la única persona con potestad para permitir o prohibir la entrada de policías en la Cámara. Recordemos que a mediados del agosto pasado, la Mesa aprobó un nuevo protocolo, que en su punto sexto especifica claramente que una de las condiciones para que la policía pueda entrar en la Cámara es que la Presidencia lo autorice. ¿Alguien duda lo que haría?

Podríamos ver que la Fregona, investida como Molt Honorable President, gobierna mientras vive en la sede de la Generalitat. Actualmente poder entrar a por él llevaría tiempo, y España sería el hazme reír del mundo.

Si ocurre lo anterior, la responsabilidad será del Gobierno por no anular, a su debido tiempo, los puntos de ese protocolo que sustraen de la soberanía nacional a una parte de la nación, como es el edificio del Parlament Catalán.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído