Víctor Entrialgo de Castro

Uno a uno

Uno a uno
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Una gran parte de quienes se sientan hoy en parlamento de la Nación y en sus instituciones no estarían en ellas si nuestros representantes fuesen elegidos, como debieran, uno a uno.

Unos porque, no habiendo sido elegidos por los ciudadanos directamente ni teniendo méritos especiales, llevan demasiado tiempo sin aportar demasiada cosa al invento. Eso en cuanto a los presentables. Porque los impresentables no han sido elegidos ni siquiera por terceros, sino que se han elegido ellos.

Una cosa es la admirable solidaridad juvenil y otra vivir de ella. Todos hemos sido comunistas alguna vez pero a su debido tiempo, hemos pegado un poster del Che en la habitación, pero no hemos tratado de vivir de ello, como hacen hoy en España cientos de miles de podemitas y separatistas. Y no mal por cierto.

Mientras se dedican a matar moscas con el rabo en ayuntamientos y autonomías, anuncian el reparto del oro, el incienso y la mirra para todos los votantes con la llegada de la República o algún Mesías sin preocuparse de donde se obtienen, nos ordenan lo que debemos pensar, lo que debemos hacer y con ello seguir el pensamiento de los que no tienen pensamiento, sólo estrategia, eslóganes y consignas.

Son los mismos que prohíben los toros, la Semana Santa y el fútbol en el patio del colegio. Los mismos que confunden que la pena esté orientada a la reinserción con que ésta sea posible, porque si no lo es, como ha sucedido con psicópatas y violadores multireincidentes hay otros bienes jurídicos superiores, como la libertad de sus víctimas tras la salida de la cárcel.

Todos estos badulaques que incitan a las masas y provocan desde los medios, sin haber elaborado en su vida pensamiento y medio mientras comen, colocan a sus ex delante o detrás o de las columnas para que no se vayan de la lengua, que de hecho se van, y rezan para que las próximas elecciones les permita seguir viviendo en manifiesta desigualdad con la igualdad que predican y abrogándose una representación que no tienen y que sólo un nuevo sistema electoral puede mejorar.

Nadie se cree que estos personajes sean representantes del pueblo español más que con un refrendo de trazo gordo de lo cocinado por cuatro. Cuatro que comen mejor que nunca, rezar rezan poco y amar lo que se dicen amar, difícil a la vista del odio que rezuman. Pena que esta otra peli que vemos todos los días protagonizada por quienes no han sido elegidos, como debieran, uno a uno, sea de miedo y no salga Julia Roberts.

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