Raloch

El miedo es libre

El miedo es libre
Carlos Puigdemont y Marta Rovira. PD

Ese viejo dicho se está confirmando como una realidad, ya no es un tópico, ni una leyenda urbana. Dados los actuales acontecimientos, se le puede emparejar con aquel otro que afirma «de valientes está el cementerio lleno, y de cobardes el mundo».

Viene lo anterior a cuento con el bochornoso espectáculo que nos ofrecen desde hace tiempo, y siguen en ello, los sufridos y abnegados pretendidos futuros padres y madres de la república catalana. Pretendidos futuros porque a pesar de los diversos intentos, aún no la han parido, ya han padecido varios abortos. Quizás pueda ayudarles a solucionar el problema su compañero de aventuras, el aficionado a la genética; ahora, y seguramente durante bastante tiempo, le van a sobrar horas al día para proseguir con sus estudios, y puede que hasta llegue a averiguar quiénes han contaminado los genes catalanes.

El pasado jueves asistimos a otro esperpento en el Parlament, la actuación del pretendiente a President de la Generalitat. Fue penosa, más exactamente vergonzosa, tanto en el fondo como en la forma, y más proviniendo de una persona que se supone debe tener un mínimo nivel.

Nos obsequió con un rollo soporífero de una hora, en el que nos contó todas las cosas buenas que pretendía hacer, (no sé de ningún político que diga que va a hacer las cosas mal), y lo ejemplar que sería Cataluña. Sin embargo, mintió y olvidó. Lo primero al repetir varias veces que los soberanistas tuvieron mayoría en las elecciones; mentira, el constitucionalismo tuvo más votos. Lo segundo, porque en ningún momento mencionó, como se cansó de hacerlo anteriormente en múltiples ocasiones, su inquebrantable lealtad al independentismo y a la República Catalana. Esto se explica porque el miedo es libre.

La forma de su «brillante» perorata fue una lectura en tono monocorde, que aburría al más paciente, de un montón de folios preparados por los asesores, que para eso cobran. Sin levantar la cabeza, leyó uno tras otro, equivocándose en ocasiones; vocalizando tan bien que era imposible saber cuando había una coma, un punto o un punto y aparte. Creo que ni él mismo sabía lo que estaba leyendo.

Consecuentemente no es de extrañar que en el hemiciclo fuesen mayoritarias las caras de aburrimiento y de ¡mudo rollo hay que aguantar!

La abstención en la votación de los anti sistema estaba cantada. Léanse el artículo «Cavando su tumba» que publiqué a mediados del pasado agosto. Si algún día la parte de la burguesía catalana independentista consigue su objetivo, será con la ayuda de esos individuos, pero una vez logrado, durarán en el poder menos que un caramelo a la puerta de un colegio.

Al día siguiente, nos enteramos que la Llorona, se ha escapado. Es muy fácil ser valiente para, amparada por los suyos, alentar algaradas e insurrecciones, difundir bulos maliciosos como que el Gobierno valoraba invadir Cataluña, etc., pero dar la cara por lo que se hace es distinto. Desde un punto de vista humano, comprendo su pena por separarse de su hija, pero debía de haber pensado en ella antes de sus actuaciones. No debe olvidar que con ellas ha provocado una ruptura en la sociedad catalana, que también afecta a familias como la suya. Claro que, el miedo es libre.

La colonia catalana en el extranjero se incrementa. La Fregona, varios ex consellers, la peleada con el desodorante, la Llorona, etc., y posiblemente aumentará, porque de cobardes está el mundo lleno. Mi pregunta es ¿de qué van a vivir? Cualquiera de ellos dista bastante de tener clase como para, por ejemplo, vivir a costa de dar conferencias o actividades similares. Quizás les hayan hecho una previsión de fondos; en tal caso, ¿quiénes?, ¿de dónde salió el dinero

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