ANÁLISIS

Santiago López Castillo: «Los ‘extrañados’ y gente de mal vivir»

Santiago López Castillo: "Los 'extrañados' y gente de mal vivir"
Los activistas de los CDR independentistas cortan carretera en Cataluña. EP

En tiempos preliminares a la transición, el generoso franquismo, el que se hizo el harakiri para dar paso a la democracia, abrió la puerta del corral de los asesinos para que se fueran a tomar por culo y no volvieran jamás. Pero volvieron. Con sus fauces sangrientas y sus ojos inyectados de odio. Se les llamó (les llamamos) los «extrañados».

Aquella bazofia me recuerda el episodio independentista catalán cuyo final no se vislumbra ni de lejos, más bien al contrario. Son gentes formadas en la maldad, en la aversión, en la mentira. Cuarenta años bebiendo de la pócima independentista. Salen de najas los muy canallas y dicen que el Estado español los persigue. Con dos cojones, y alguna con la concha de plata del soberanismo en la entrepierna. Y dale con el freedom for Catalonia y la buchaca repleta.

Son los autodenominados «presos políticos», esos que no dan un palo al agua pero que desloman a la policía y no digamos los adversarios a los que arrinconan como seres pestilentes. (Sobrecogedor ese mozo de escuadra y cartabón que apedrea a sus compañeros por no seguir las directrices del independentismo). Y qué no decir de esos dos seres iluminados que están por encima del bien y el mal: el tal Puigdemont y el cual Torrent, un barbudo que ejerce como si fuera jefe del Estado catalán, siendo el primero prófugo de Waterloo y ancha es Castilla y el segundo, la desobediencia supina. El preso número 3 que se cisca en toda España y parte del extranjero y, encima, pide amparo a las Naciones Unidas incluidas las tierras de Laponia, no la de echar lapos, sino la de los renos y los regalos sorpresa.

El espectáculo de las barricadas o calle borroka es deplorable. Es el espectáculo del sinsentido. Cataluña en llamas. Gran ejemplo para futuras inversiones, y una mierda, contabilizándose ya 5.000 las empresas que han tomado las de Villadiego.

– ¿Son tan ciegos que no se dan cuenta de que están hundiendo Cataluña?

Son juez y parte y se quedan con la mejor parte. Unos pirados con sus locos cacharros que se sienten jueces magnánimos para sus colegas o troncos pero que condenan a la hoguera a Rajoy y a su gobierno. Ellos son el supremo hacedor de España y V de Alemania. Qué triste es ver a aquel diputadillo dócil, de Convergencia, Carles Campuzano, hoy mequetrefe del independentismo irredento, cuando en mi programa «Parlamento» (TVE años 80) juraba y perjuraba ante las cámaras que no cabía en su mente -ni en las de los nacionalistas vascos y gallegos- la idea del separatismo o sedición.

Algunos tontos hasta se creen medio listos y hablan porque tienen boca, aunque con fisuras en el pensamiento. Son los tontos del culo rellenos de serrín.

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