Manuel del Rosal

De la España de toros y pandereta a la España de políticos de pandereta

De la España de toros y pandereta a la España de políticos de pandereta
Manuel del Rosal García. PD

«El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y desapareció la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago» Woody Allen

Hace cuarenta años pasamos de la llamada España de toros y pandereta a la llamada España democrática. Se nos prometió de todo en la certeza de que, una vez desaparecida la dictadura, España pasaría de ser un país de toros y panderetas a un país moderno, avanzado, justo e igualitario. Y esto lo prometieron los políticos. Y los españoles nos zambullimos entusiasmados en la piscina de esa nueva España. Pero los españoles, cegados por el brillo de las bambalinas, los papelillos, cintas, globos y luces multicolores que nos lanzaban unos políticos de ferias y panderetas, no vimos que los políticos no veían más allá de sus narices y no sentían más allá de sus intereses particulares y de partido. Y España pasó de ser un país de toros y panderetas a ser un país de políticos de pandereta, tómbola y feria vacíos de ideas y llenos de ambición personal. Faltos de mínimas aportaciones a la mejora global de España y los españoles, faltos de sensibilidad hacía los problemas generales, se dedicaron a atontar al personal tal y como se les atonta en esos programas de ciertas cadenas de televisión en los que el asunto más serio a tratar es el embarazo de la famosilla de turno. Y lo primero que hicieron fue hacer desaparecer al mago bueno para ocupar ellos su puesto, no ya como magos, sino como brujos que en sus redomas cuece las pócimas tóxicas que, dispersadas a través de los medios de comunicación, más tóxicos aún; envenenan informativamente a los ciudadanos y los mantienen en la ignorancia de lo que verdaderamente deberían ocupar a los políticos, para embutirlos en las pantomimas, las celebraciones, las rifas, los festejos a go go haciéndoles creer que estas gilipolleces son las que eleven a España por encima de sus miserias. La última luminaria de feria emitida por nuestros políticos de feria y pandereta para mantener atontado al personal ha sido el máster de Cifuentes, al que a última hora se ha añadido el de Casado. Y los ciudadanos llevamos semanas creyendo que, si se soluciona de la forma que sea el asunto masterizado de Cifuentes, los problemas de Madrid en particular y España en general se solucionaran. Y en Baleares mantiene atontados al personal con el entretenimiento de esos políticos de pandereta que les están haciendo creer, que el resfriado del niño no puede curarlo un médico si no habla catalán o que un Mozart redivivo no podría formar parte de la orquesta Balear si no habla catalán. No quiero entrar en las farándulas, rondallas, festejos, verbenas, bailes y pasacalles que los políticos de pandereta catalanes han sacado a las calles para atontar a los ciudadanos de aquella tierra haciéndoles creer que una Cataluña independiente sería la Arcadia Feliz. Tampoco entro en los mensajes falsos y obscenamente manipuladores de Podemos contra la casta de la que ya ellos forman parte y de la que ya no han vuelto a hablar, con la diferencia de que estos políticos podemitas, además de ser de pandereta, los son también de coleta y globo morado.

Y con tanta feria y pandereta, en cuarenta años hemos pasado de disfrutar de nuestras pensiones ganadas con nuestro esfuerzo, a tenerlas amenazadas porque estos políticos de pandereta, feria, sarao, tómbolas y confetis; preocupados tan solo por sus privilegios para mantenerlos o aumentarlos, se han olvidado de los ciudadanos, de los que solo se acuerdan en tiempo de elecciones, momento en el que despliegan todo su arsenal de faralaes, peinetas, palillos, globos, papelillos, tómbolas en las que siempre toca, pasacalles, fanfarrias y demás aditamentos, como si de la feria sevillana se tratara, característicos de quienes, faltos de ideas, sobre todo de ideas para el bien general, y fieles a su condición de políticos de pandereta; adormecen y entontecen al personal con asuntos que están más cerca de un programa como Corazón, Corazón o Sálvame que de los auténticos problemas de España y los españoles. Pero puede que yo esté equivocado y el conocer las licenciaturas y másteres – falsos o verdaderos – de estos políticos de pandereta de nuestros pecados sea más importante que el desempleo y el futuro de nuestro hijos y nietos.

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