Análisis

Nuestro dinero

Nuestro dinero
Derroche, despilfarro, gasto, ahorro y recursos. AH

Continuamente nos repiten machaconamente los medios de comunicación que el dinero del Estado no llega para todo; por ejemplo parece ser que recientemente han tenido que hacer equilibrios malabares, eso se deduce de los comentarios de unos y otros, para cuadrar el presupuesto.

No obstante debemos estar agradecidos a la Providencia, pues se ha pasado en menos de veinticuatro horas, de solo poder subir las pensiones mínimas una cantidad irrisoria, a poder subir todas una cantidad mayor. No lo critico, pues como pensionista que soy lógicamente me alegro, pero sinceramente no lo entiendo, ¿y ustedes? El incremento de gasto que supone, lo van a financiar con un nuevo impuesto a las tecnológicas. Nada que objetar pero, ¿por qué a los cerebros que nos dirigen no se les ocurrió esa idea antes? Todo hace pensar que ha sido una reacción a la cada día mayor presión de la calle y entonces mal camino llevamos; si para conseguir algo razonable que afecta a uno de los grupos más vulnerables de la sociedad hay que tomar las calles, malo.

Indudablemente el dinero es el que hay, y no dudo que no llega para todo lo que tendría que hacerse, por ello hay que establecer racionalmente prioridades y administrar bien, para obtener los mayores rendimientos u obtener los mayores efectos.

Este comentario viene a cuento de ciertas noticias, un tanto sorprendentes, de cómo se gasta con mucha frecuencia, y sin dudas muy alegremente, el dinero público. Me podrán decir que son pequeñas cantidades en relación al montante total. De acuerdo, pero muchas pequeñas cantidades hacen un mucho y por otra parte implican un comportamiento ético que deja mucho que desear.

Destino de mucho dinero público.

Subvenciones. Al Ministerio de Salud de Nicaragua para el «Proyecto mejora del ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos Jinoteca-RAN». A Gays y lesbianas de Zimbabwe para «Proyecto de centro de recursos». A la República Dominicana para el «Fortalecimiento de la Cámara de Diputados». A la Conferencia de Autoridades Audiovisuales y Cinematográficas de Iberoamérica para «Ejecución del programa Ibermedia para desarrollo de cine iberoamericano». La Agencia Andaluza para el Desarrollo, para proyectos de «mejora sexual y reproductiva» en zonas rurales de Burkina Faso y Perú.

Gastos curiosos. El Ayuntamiento de Madrid, para cambio del sistema de riego en una fuente, que tardará más de cuatrocientos años en amortizarse.

Chiringuitos. Es el nombre que habría que darles a las muchas oficialmente cooperativas sociales, pero que de poder adoptar la forma jurídica de sociedades tendrían que hacerlo bajo el epígrafe de «Amiguetes Reunidos, S.L.» Con frecuencia se presentan bajo el lema genérico de «entidades sociales dedicadas a mejorar la calidad de vida de las personas y el medio ambiente», olvidándose de añadir «… y a proporcionar unos ingresos a sus directivos puestos a dedo». Aunque existen en todo el espectro político, son especialmente importantes, numerosos y mimados por los sectores ultraizquierdistas y anti sistema, por aquellos que condenan la dedocracia (cuando no son ellos los que la practican) y la verdad es que saben sacarles rendimiento. Efectivamente, su verdadera actividad está centrada en la formación de consejos, comités, círculos, llámeseles como se quiera, de barrio, cuyo objetivo real es controlar lo que pasa en su correspondiente zona (tipo nazi-comunista), para impulsar a los ciudadanos a actuar como a ellos les conviene particularmente para sus intereses. Lo más sangrante y repugnante es que viven de las ayudas públicas que les dan generosamente sus correligionarios políticos, viven de nuestro dinero, del de todos.

Mucho dinero de todos, lo gastan absurda y vergonzosamente unos pocos.

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