Análisis

El cortijo de Cifuentes

El cortijo de Cifuentes
Pablo Iglesias, Irene Montero, Podemos y el chalet. TR

Si Pablo Iglesias e Irene Montero se han comprado una casa porque Inda publicó una ecografía. ¿Debería Cifuentes comprar la finca de Bertín Osborne por haber sacado Inda un vídeo de ella?

Esta última semana asistimos perplejos a otro espectáculo de la izquierda rancia de este país. Como protagonistas Montero e Iglesias, como antagonistas, ellos mismos y sus declaraciones. Si bien dicen que uno vale más por lo que calla que por lo que dice, estos dos podrían haber seguido el refranero y se hubiesen ahorrado las críticas a la compra de su lujosa «chocita».

En su contra y aunque no lo sepan (o no lo digan, que puede ser) juega Monedero. A la persona que tiene la brillante idea de dejar que este señor vaya a un plató deberíamos otorgarle el reconocimiento de ser la persona que mas flaco favor le hace al partido morado. Las formas de este señor, su impronta y agresividad verbal no hacen más que restarles la poca simpatía que queda hacia ellos de parte de los que una vez estuvieron indignados y que tras el cambio del nomenclátor y el callejero de las ciudades, vuelven a vivir con tranquilidad y sosiego en sus vidas y sobre todo, sin indignación ni preocupación por emergencia social alguna. Nada que no se arregle con dos banderas, una camiseta y una veintena de calles nuevas.

Volviendo a la pregunta inicial y a las críticas que han recibido y poniendo por delante que nadie merece acoso alguno en su vivienda; estos dos amigos de la provocación y la incitación a las masas han recibido de su propia medicina en cantidades ingentes.

Antes tenían dos tareas: Incitar a hacer escraches a vicepresidentas del gobierno o ex ministros de justicia o guardar silencio ante las amenazas de muerte en las fachadas de casas como la de la ex alcaldesa de Valencia. Si ellos entienden que por la filtración de una ecografía suya tienen que mudarse a un chalet en las afueras, no hay hectáreas suficientes para compensar todo lo que Cifuentes ha aguantado.

Una de dos: O justicia divina o pura realidad. La conclusión sáquenla ustedes en la próxima consulta popular

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