Pablo e Irene: El discreto encanto de la burguesía

Pablo e Irene: El discreto encanto de la burguesía
Manuel del Rosal García. PD

«He llegado a la conclusión de que hay algo en la naturaleza misma del comunismo que engendra falsedad, que hace que la gente mienta y distorsione las cosas» Doris May Lessing, escritora premio Nobel de Literatura 2007

España acaba de registrar dos ejemplos de este aserto en las personas de Pablo Iglesias e Irene Montero.

Si como el diablo Cojuelo pudiéramos levantar el techo de la vivienda donde todavía residen Irene y Pablo antes de mudarse a la Dacha, veríamos como se encuentran firmando dos hojas. Con la mano izquierda Irene y Pablo firman el panfleto izquierdoso con el que volverán a engañar miserablemente a sus militantes y votantes – ¡pobrecitos míos! – justificando su entrada definitiva en la casta a la que tanto vilipendiaron. Con la mano derecha Irene y Pablo firman la hipoteca de 600.000 euros que la Caja de Ingenieros catalana les ha concedido por su defensa del referéndum y, si es posible, de la independencia. Por fin Irene y Pablo han convertido en realidad su sueño oscuro, canino y oculto de entrar en la dorada burguesía. Si que es verdad que ellos han entrado por la puerta de atrás, puerta negra, maloliente y pestífera abierta a fuerza de manipular a sus inocentes e ingenuos votantes y militantes que creyeron en estos nuevos mesías y salvapatrias más falsos que un billete de 30 euros.

La burguesía tiene encanto, esto no se duda. Por supuesto mucho más encanto que un comunismo rancio y un neocomunismo trufado con populismos del altiplano. Es por eso, por su encanto por lo que Irene y Pablo llevan años preparando su entrada en la casta burguesa de la que echaban pestes por sus bocas. Apoyándose en la estupidez de quienes se dejaron y se dejan engañar y manipular, Irene y Pablo han entrado en la burguesía y a partir de ahora disfrutaran de ese encanto que envuelve la vida de los burgueses. Lo que pasa es que Irene y Pablo han entrado en la burguesía, no por derecho, sino por la izquierda actuando como chirleros de la política y mohatreros de la codicia. Han entrado mediante la falacia, la deshonestidad, la amoralidad, el disimulo y las falsas apariencias. Como personajes de pura fachenda y cartón piedra tal como Luis Buñuel dibujó los personajes de su película, personajes que nada dicen hablando mucho; sin tuétano, sin almendra; pero que, con sus embelecos, adormecen al personal que queda embobado ante las promesas de redención social y económica que les prometen en ese estofado de pepitoria en el que entran las componendas, las vacuidades, lo inane, mentiras sin cuento, fatuidad y mohatrerías que sus militantes y votantes se tragan sin más.

Sor Juana Inés de la Cruz, en su obra «Hombres necios» escribe unos versos que dicen así: ¿O cual es más de culpar, /aunque cualquiera mal haga:/la que peca por la paga/o el que paga por pecar? Aplicando esto a políticos y ciudadanos, creo que ya es hora de que distribuyamos equitativamente la responsabilidad de la política que se hace en España, entre los políticos y los que los votan. Estos últimos son los que, con su voto y libremente, dan el poder a quienes les van a gobernar…si es que a se le puede llamar gobernar a lo que hacen

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