Análisis

El degenerado supremacismo de Quim Torra

El degenerado supremacismo de Quim Torra
El degenerado supremacismo de Quim Torra.

Junto al populismo, el nacionalismo insolidario es el enemigo mas temible de la Unión Europea. Lo han afirmado notables dirigentes e intelectuales de la política y la cultura, entre ellos: el Papa Francisco, François Mitterrand, Jean Claude Juncker, Angela Merkel, Enmanuelle Macrón, Vargas Llosa, Enrico Letta…

Europa, como Unión de Estados de derecho y de defensa de la economía y la cultura del Continente, nació para combatir los nacionalismos que dieron lugar a los peligros del fascismo y del comunismo.

La Cataluña de hoy, añorando viejos y defenestrados intentos de un catalanismo burgués, rancio y caciquil, está huyendo de la Unión de Estados comprometidos en el Tratado de Roma.

Quim Torra, testaferro y voz insípida de su amo prófugo, Puigdemont, al tiempo que lector devoto de los panfletos doctrinarios del supremacismo cataluengo, seduce a su parroquia con citas y aforismos del separatismo antañón; como éste, tomado de Daniel Carmona, el fundador en 1931, del grupo filo-fascista «Nosotros solos»: «Un cráneo de Ávila no será nunca como uno de la Plana de Vic».

Claro que este primate del catalanismo primigenio no se fundaba en ningún criterio científico, acorde con conclusiones racionales de paleontología ibérica. Ningún naturalista catalán de prestigio ha mantenido nunca tesis o hipótesis en tal sentido. Paleoantropólogos como Miquel Crusafont, Josep Gibert o Jaime Truyols, prebostes de Instituciones catalanas y españolas, se llevarán los dedos a las sienes para manifestar la locura de Quim Torra y de su maestro Carmona. Pudiera ser que estos elocuentes estultos se refieran al cráneo del humanoide «Pliobates cataloniae» (o «Laia«), como eslabón de sus propios ancestros.

La tesis de Quim y su tribu, del purismo racial catalanoide, pertenece a una ideología fanática, muy alejada del pensamiento humanista y liberal de Europa. Se funda en el constructo de que los aborígenes de la Plana de Vic recibieron un carisma ancestral, quizás traído de Marte, mediante el cual, como el pueblo hebreo en la Biblia, fue un «pueblo elegido» como etnia aparte y supremacista. Y eso sucedería, mitológicamente, en el tiempo prehistórico del «primate Laya«.

Este separatismo mostrenco, purista y excluyente, que quiere «comer aparte», se aparta fundamentalmente del concepto ilustrado y liberal de la Europa de los pueblos, que dio origen a la doctrina universal de la democracia moderna: «Un hombre, un voto«. Cuando los soberanistas catalanes reclaman, igual que los populistas, el «derecho a decidir«, no piensan en el ciudadano con derechos individuales de una comunidad o Autonomía, sino en el «derecho de la tribu«, que sólo ha de ejercer el colectivo independentista, el «catalán catalán«, pero no el español catalán.

Ese derecho a decidir, en Catalonia está actualmente cooptado por un sistema de poder oligárquico, de carácter tribal y caciquil, montado por una burguesía favorecida por el franquismo, conformado por familias políticas y empresariales que se adueñaron de la gobernabilidad de la región en la etapa de Jordi Pujol, en la cual, durante 23 años, se fraguó el independentismo y se montó el tinglado trepidante de la corrupción administrativa mediante la técnica del enjuague del «3 por ciento», que ha beneficiado el oligopolio político parlamentario de la Generalitat, que incluso, finalmente, favorece a los antisistema de la CUP, que apoyan, sin paliativos, al «soberano» Puigdemont, Presidente fugado, y obedecen a su enviado oligofrenético Quim Torra.

Este politicastro nada Honorable, apela a Vic, la capital de la comarca de Osona, sede puntera de la Cataluña catalanista, donde ha surgido el movimiento mas xenófobo, con rechazo organizado de las migraciones. «El País», en un editorial de 13 Enero 2010, arremetía contra el Ayuntamiento de Vic, por encender «la mecha del estallido social» al discriminar a los inmigrantes, con la intención de ganarse el «voto racista» del independentismo local, bien asentado en la ciudad mediante cambios en los empadronamientos que afectaban a los habitantes de la emigración. El mismo periódico se hacía eco, el 27 Mayo 2012 de una manifestación numerosa en Vic, bajo el lema: «Paremos al racismo para rechazar el auge de la xenofobia». Contradicciones que tienen que ver con la división y el enfrentamiento, el odio y la discriminación, que son la base fundamentalista del secesionismo.

En La Plana, comarca aburguesada, excluyente, bastión supremacista, surgió la «Plataforma Per Catalunya«, liderada por Josep Anglada, apoyada por Puigdemont y Quim Torra, bendecida por los obispos separatistas, Xavier Novell, Frances Pardo, Jaume Pujol, de ideología opuesta al genio universal nacido en Vic, el filósofo y teólogo Jaime Balmes, autor de El Criterio, un código ético del buen sentido y de la solidaridad entre los hombres, que fue defensor de la Unidad territorial y monárquica de España.

Esperemos que el Presidente provisional de la Autonomía de Cataluña corrija su involución génito -simbólica y no reconduzca a la Generalitat a un nuevo «155».

*José Luis Suárez Rodríguez es Analista Político. Asesor. Director de www.masespaña.es

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