Análisis

Manuel del Rosal: «Se va Rajoy, llega la Arcadia Feliz»

Manuel del Rosal: "Se va Rajoy, llega la Arcadia Feliz"
Se va Rajoy, llega la Arcadia Feliz

La Arcadia Feliz es un lugar donde reina la sencillez, la felicidad, la armonía y la paz en un ambiente idílico. Una vez se ha marchado Rajoy, España será esa Arcadia Feliz porque todos los males que aquejan a España se van a ir con él. No debemos olvidar que Rajoy es el responsable de todo lo malo que aqueja a España, según llevan años diciendo los que ahora se hacen cargo del gobierno, los que le apoyan y los muñidores de las cadenas 4 y sexta que, en una manipulación obscena han hecho creer a todos los ciudadanos.

Los ríos se descontaminarán, las fuentes manarán leche y miel. Amanecerá más tarde y anochecerá más temprano para que las horas de trabajo se reduzcan y los cansados españoles puedan dedicar más tiempo a divertirse, que es lo que les mola y que Rajoy interfería con tanta austeridad. Los pensionistas verán, no solo mantenidas sus pensiones, sino que verán como todos los años se elevan exponencialmente las pensiones mínimas y las demás por encima de IPC. Las listas de espera de Sanidad desparecerán de inmediato en cuanto la nueva ministra se haga cargo; debemos recordar que es también Rajoy el responsable de esas esperas. El tráfico de drogas y su consumo, que hacen de España el primer país de Europa en esta lacra, al marcharse Rajoy, que no hacía nada para evitarlo, dejarán paso al consumo de frutos secos y yogures tan saludables. Las sequías tremebundas, el desbordamiento de los ríos, las tormentas arrasadoras culpa, – ¡indudablemente! – de Rajoy terminarán en España para hacer de nuestro país un país paradisiaco. Las cosechas se multiplicarán de forma que la tierra que daba una cosecha al año dará dos y la que daba dos dará cuatro terminando así con la racanería de las cosechas en tiempos de Rajoy. La natalidad, absolutamente decaída por las políticas de Rajoy, rebrotará con virulencia y de tal forma que el gobierno de Pedro Sánchez tendrá que inventar un ministerio de Natalidad. A esta desaforada natalidad hay que añadir que los niños no nacerán con un mísero pan bajo el brazo como cuando gobernaba Rajoy, sino con un jamón de pata negra gran reserva de Joselito de Guijuelo ¡casi nada! El crimen, en todas sus manifestaciones, se reducirá a una mera anécdota en una sociedad llena de felicidad, paz y armonía al mes siguiente de haberse marchado Rajoy. Los jóvenes, hasta ahora mismo pegados a sus padres como lapas, se emanciparán a los 18 años, ya que gobernando Rajoy no lo podían hacer por su forma de gobernar. Las universidades tendrán que ser ampliadas enormemente debido a que el fracaso escolar, culpa como se puede suponer de Rajoy, ya no existirá y nuestros niños y jóvenes ocuparán los primeros puestos en el informe PISA. El paro será un ingrato recuerdo que propició la reforma laboral de Rajoy; ahora, una vez defenestrado, los índices de paro de este nuevo gobierno «social» serán ridículos y ejemplo para el mundo. Y a esto ha de añadirse que los sueldos subirán como espuma de cerveza y aquellos sueldos de miseria del malvado Rajoy quedarán para la historia negra de España; no digamos del sueldo mínimo que este nuevo gobierno de «progreso» elevará hasta los 1.000 euros, cosa que pudo hacer Rajoy, pero que, llevado de su complicidad con los empresarios, no hizo. La violencia de género quedará en un puro recuerdo de noches de tormenta y hombres y mujeres irán de la mano cantando cantos de amor y amistad. ¡Y los divorcios! ¡Amigo mío! los divorcios, esa plaga que durante los años de gobierno de Rajoy llegaron a superar a las bodas, quedarán en nada desde el mismo momento en que este Leviatán de la política desparezca de ella. ¿Y los de la ceja? Esos cineastas que atribuyen todos sus males, no a sus malas y malísimas películas, sino a la política cultural de este rácano sin sensibilidad artística, verán como las salas de los cines son impotentes para acoger los millones de espectadores que las atiborraran y como Hollywood se rinde a los pies de nuestros actores y directores, ese Hollywood que, cuando gobernaba Rajoy los ninguneaba miserablemente.

Lo he dejado para lo último porque ambas cosas merecen capítulo aparte: la vivienda y Cataluña. Los años amargos de los desahucios de los cuales y ¡por supuesto! los culpables no eran los que firmaban una hipoteca en la que incluían un coche y un viaje al Caribe que sumados elevaban la cuota mensual a vez y media lo que ingresaban, ni tampoco los bancos cuya ciega y descomunal codicia les hizo ver lo que el raciocinio mostraba a todas luces: el riesgo que conllevaba dar una hipoteca al primer perdulario que se asomara a la puerta del banco con tal de que en ese momento llevara su carnet de identidad, sino que el culpable era Rajoy sin comerlo ni beberlo. Este nuevo gobierno de «igualdad» en esta Arcadia Feliz en la que se ha convertido España tras la marcha del malvado Rajoy, dará vivienda a todo ciudadano; no se sabe cómo, pero la dará; al menos es lo que esperan los ciudadanos de un gobierno comprometido con lo social. Cataluña y España, al mes cumplido de la marcha de Rajoy, estarán a partir un piñón porque Sánchez va a «tender puentes» hacer «diálogo» y practicar el «consenso», cosa que Rajoy no practicaba y era por eso por lo que Cataluña y los catalanes estaban cabreados, no por pedir la independencia. Ahora, Cataluña y España, cogidas de la mano cantaran Els segadors y Que viva España y bailaran sevillanas rocieras y sardanas al haberse librado de Rajoy.

La marcha de Rajoy será el ungüento amarillo que cura todos los males, sin embargo y a pesar de ello, Javier Ruíz de la cadena 4 y Antonio Ferreras de la «secta» y con ellos todos los que manipulan al personal para que se inclinen hacia la izquierda, parece ser que han hecho acopio de antidepresivos y ansiolíticos para poder sobrellevar la soledad informativa en la que los deja Rajoy, al que ya no podrán acusar de todos los males que aquejen en los próximos meses a España y los españoles.

La Arcadia Feliz es un mito, pero la Arcadia real está situada en la región del Peloponeso y al contrario de la Arcadia Feliz mitológica, Polibio la describe así: «Una región pobre, yerma, fría, rocosa; privada de los placeres que amenizan la existencia y con sus habitantes sumidos en una grandísima ignorancia y en un bajo nivel de vida» Esperemos que la Arcadia en la que van a convertir España tras la marcha del malvado Rajoy este gobierno «de izquierdas» y sus apoyos «desinteresados», sea la mitológica y no la real.

De momento vayámonos preparando para una lluvia de impuestos

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído