Análisis

El gobierno funambulista

El gobierno funambulista
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Diecisiete funambulistas subidos en una cuerda son muchos, aunque de momento vayan a jugar a la comba al ritmo que marquen Pedro Sanchez y Carmen Calvo. De momento los discursos de los ministros en su toma de posesión, encantados todos de haberse conocido y ninguno abrumado por la responsabilidad que debieran sentir, parecen más propios de un cumpleaños o un festival fin de curso. Con la nómina asegurada y el honor a medias, con un subidón de adrenalina como si estuviera en su mano darle la vuelta al mundo en ochenta dias, la foto con el Rey con dos filas de ministros parece la del viaje de estudios. No cabían en el hall de Zarzuela. Y aunque la cosa va a durar poco, no es para tanto.

Que el juez Marlasca, independientemente de su valía, iba a acabar en El baile de los famosos era cosa que se intuía desde la Audiencia nacional, su boda, las revistas. Siendo amigo de Garzón, como Dolores Delgado, la nueva Ministra de la Justicia universal, el narcisismo exacerbado y el gusto por el espectáculo están asegurados.

Pero entre la seriedad de Pedro Duque y la liviandad de Maxim Huerta hay un término medio. Como el de Isabel Celaà, la ministra de Educación, la más seria en su discurso y que más promete. Margarita Robles conoce Interior y Justicia y por eso Sanchez la manda a Defensa y al CNI. para que acelere y controle la cosa antes de que lleguen las elecciones. Nadia Calviño ministra de Economia, viene de Europa, competente y seria. No me da tiempo a glosarlos a todos pero la ministra de Sanidad, a priori la más radical, parece llamada a dar tardes de gloria.

Quien nombra a que entren a la comba es el Presidente Sanchez, que después de encontrar voluntarios los ha elegido por algo y para algo. En el tema catalán, el más importante aunque con tanta fanfarria los recién Excmos no se han enterado excepto Borrell a quien Sanchez parece haberle dado una patada hacia arriba para dejar al cargo a Meritxell, que es de las que cree que se puede negociar con los golpistas. Falta saber quien va a ser Fiscal General del estado aunque probablemente pensará lo mismo.

Pero aparte de los festejos comienzo/fin de curso con su viaje de estudios todo incluido y su sueldo nescafé, la aritmética parlamentaria que Pedro Sanchez ha manipulado en aras de su ambición hará que cuando llegue el momento con la misma cuerda con la que los nuevos ministros hoy saltan a la comba en su toma de posesión, pasarán a hacer funambulismo.

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