La izquierda, de antemano, cuenta con todas las bendiciones urbi et orbi. Haga lo que haga. A Cristina Cifuentes se la sometió a una cacería y hubo que dimitir. Por un máster de 4,50 euros. Y ahora el pollo pera de la Pasarela Moncloa, a cuyo frente está el empleado de caballeros de El Corte Inglés, un tal Maxim Huerta que no le conocen ni en su casa a la hora de comer, pero sí las marujonas de los programas de vísceras y charcuterías diversas; el ministrillo de incultura y deportes (aquí todos son escritores y nadales fuera de la navidad), cometió, según los periódicos, un fraude fiscal en 2017 por el que hubo de pagar 243.000 €. Y ahí le tienen, más ancho que largo en la poltrona del Consejo de Ministros/as, viva el lenguaje sexista.
No sólo no pasa nada sino que la prensa dócil de izquierdas, incluso la de signo contrario, le pone la alfombra para que se explique. Joder, qué elementos, qué bien que lo hacen. Al ex ministro Soria, del PP, no le dieron tregua ni cuartelillo, lo persiguieron a muerte, hasta echarle del gobierno. Murió, conviene recordarlo, Rita Barberá una alcaldesa «enriquecida» hasta las trancas que vivía en un piso de alquiler. ¡Cómo se escribe la historia! Mire, con faltas de ortografía y con vista puesta en el ojo ajeno pero nunca teniendo en cuenta la viga en el propio.
Qué le van a contar a uno con el mayor desfalco, fraude, choriceo y trinque en esta sucedánea democracia, sólo para enriquecedores, que no son los del PP en exclusiva sino que al peso está por delante el PSOE. Es decir, los Eres de Andalucía: 900 millones del ala y del erario público para que los jerifaltes socialistas reaviven el trinque al por mayor. Por cierto: ¿algún medio de comunicación se ha hecho eco de la instrucción de los Eres en palabras de la jueza Alaya, perseguida e insultada por las hordas socialistas, que dijo que el caso Gürtel no era comparable al saqueo público andaluz?
Bueno, pues el supuesto ministro de la incultura no ha tenido más remedio que dimitir. Y se ha ido en olor de multitud. Con la retro-progre Otero acicalándole los bajos. Enternece la izquierda en materia de comunicación. Prietas las filas, y todos a una, como en Fuenteovejuna. Ah, eso sí; llevan a rajatabla el ideario de Lenin sin ningún pudor: «Hablen siempre de democracia y Estado de Derecho. Pero en cuanto se presente la oportunidad, asuma el poder sin ningún escrúpulo» (1913).
Señores socios-listos: a este contribuyente le hicieron una paralela por no declarar dos artículos en «ABC». Hacienda somos todos. Unos más y otros menos.
