Análisis

Raloch: «Ya está bien»

Raloch: "Ya está bien"
Memoria histórica

Ya está bien de marear la perdiz con asuntos que estimo a muchos españoles, es posible que a la mayoría, les traen sin cuidado, por lo menos en el sentido que los presentan y quieren explotar.

Claro está que mientras que se remueven esos temas, por cierto muy aptos para declaraciones grandilocuentes, impactar en las entrevistas televisivas y ser primeras páginas de los periódicos, los verdaderos problemas del país siguen pendientes, pero qué más da, el gobierno, y aquellos a los que les debe estar donde está y lo tienen cogido por el cuello, hacen una bonita exhibición cara a la galería.

¿Por qué no se emplea el tiempo y el dinero en lo que de verdad necesita el pueblo? …. ¡Pues que dice usted! El pueblo para eso es pueblo, para aguantar.

Hago estas reflexiones en relación a lo que parece ser una de las prioridades del nuevo gobierno, (supongo que será porque ya todo el mundo en el país vive estupendamente), el tema de la memoria histórica.

La culpa de que dicho asunto siga meneándose de una manera sectaria, como se hace, la tiene sin duda el anterior gobierno, que habiendo prometido derogar la ley, en cuanto llegó al poder con una mayoría absoluta más que suficiente, se olvidó de su promesa.

El que suscribe nació al final de la década de los cuarenta, por lo que tenía pleno uso de razón en la tardo dictadura, y en consecuencia cree poder opinar sobre el tema.

La II República se instauró con toda la buena voluntad, sus dirigentes eran muy válidos, pero débiles, por lo que al poco de existir, las milicias armadas de varios partidos izquierdistas se hicieron dueños y señores de las calles, recuerden Madrid. Ello provocó un enfrentamiento civil no bélico, hasta que saltó un golpe de estado, la revolución del treinta y cuatro, que el gobierno pudo frenar, y otro, el golpe del treinta y seis, que no pudo parar.

A partir de ahí, hubo crímenes y barbaridades por ambos bandos. Con frecuencia, sobre todo en los sitios pequeños, fueron ajustes de cuentas por cuestiones personales que nada tenían que ver con la política. También en las dos partes, hubo admirables acciones de caballerosidad con el adversario.

Ahora, en vez de seguir con el espíritu de reconciliación de la Transición, hay gente que parece disfrutar con revivir lo que por desgracia ocurrió hace muchos años, y que por suerte la mayoría de los españoles actuales no vivió, sin tener en cuenta que visto desde un lado u otro, ni los buenos fueron tan buenos, ni los malos fueron tan malos.

Se ha puesto de moda cambiar de nombres a las calles, ¡sin duda algo muy necesario! Sinceramente si yo fuese alcalde de un lugar, creo que encontraría cosas más urgentes y provechosas que hacer para la ciudadanía, que dedicarme a sesiones de maquillaje propagandístico.

Así no es de extrañar que cuando cierta persona quiso desenterrar los restos de un poeta, su familia se opusiese. Recuperar su cuerpo seguro que les gustaría, como a todos en su caso, pero comprendo que no a cambio de que ese sujeto, se hiciese la foto que recorrería el mundo. Ahora a ese poeta quieren que se le conceda el Premio Nobel de literatura., cosa que a todas luces, hoy en día es imposible, como bien deben saber. Si de verdad tanto lo respetan, como bien se merece, tengan un mínimo de vergüenza y dejen de hacerse auto propaganda a costa suya.
Ya está bien de utilizar rastreramente sentimientos y personas, para decir que buenos fuimos nosotros y que malos los otros. Los dos lados tienen mucho que rascar, no solo uno.

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