ANALISIS

Francisco Hernández: «A mi hermano mayor»

Francisco Hernández: "A mi hermano mayor"
Ojos, vista, visión y cerebro. EP

Fuiste el primero en llegar a las Mateas, finca en la que tus abuelos de noble posición tuvieron que retirarse al caer en desgracia tras la guerra incivil española, de vivir en un hermoso chalet de Cartagena y veranear en Cabo de Palos a trabajar la tierra.
En las Mateas te parió tu madre, modista de profesión con estudios en las Carmelitas de la Unión, e hijo de un humilde pescador.

Te parieron con dolor, sin epidural con la Geroma por partera y tu abuela Elena, sin estado del bienestar sanitario, sin enfermeras, sin auxiliares, sin comadrona, sin quirófano y sin aire acondicionado. Como a la inmensa mayoría de los de tu quinta, y los que llegamos años después.

Y una pareja de la Guardia civil con su Mosquetón y Capote en las cuadras refugiándose de la noche que se enteraron de tu llegada, cuando la mamá Elena les sacó una copa de fundador para celebrar tu nacimiento.

Fuiste el primero en bajar a Cartagena a estudiar a un colegio de verdad, el Hispania. Fuiste el primero siendo un chaval en ponerte a trabajar, primero repartiendo pan en aquella enorme bicicleta con una caja y un saco llenos de pan.

El verano siguiente lo hiciste de vigilante y alquilando las famosas pedaletas típicas del verano en el mar menor y junto aquellos palafitos de las casas de los ilustres veraneantes. Trabajaste como un león con catorce años, al igual que lo hacen los jóvenes estudiantes americanos del norte cuando van al instituto y llega las vacaciones, ya lo hacías tu aquí en la rivera sur del mar menor.

Fuiste el primeo en labrarte un futuro, te captó aquello de «Muchacho la Marina te Llama» y en 1973 ya eras con tan solo 19 años y tres años de estudio incluido un año de practicas a bordo del destructor Almirante Ferrándiz, un tío independiente y con un sueldo del que poder vivir, mayor que el tu padre que llevaba 30 años en la salinera. Fuiste el primero en comprar coche, un pedazo de coche, un R-5 blanco un Murcia novecientos y pico de la letra F si no recuerdo mal. Y pagarlo en cómodos plazos.

Fuiste el primero en gastar tu extra en ponernos Reyes a los pequeños de la familia incluidos algunos primos, reyes de verdad, por Navidad.- a mi en especial un galeón de modalismo naval en plástico, que nunca conseguí pegar ni unir el palo mayor a las vergas, ya que creo recordar lo hacía con cola para madera del banco de calafate de nuestro padre, aquel que tenía en el patio de la casa grande, donde hizo las habitaciones y nos íbamos a vivir en verano para poder alquilar la casa, y con aquel alquiler pagar nuestros colegios en los Franciscanos y los Salesianos.

Fuiste el primero en navegar por el mediterráneo, fuiste el primero en vivir los submarinos, desde ellos fuiste el primero en entrar en acción cuando lo de la marcha verde igual que fuiste el primero en intervenir anteriormente en las revueltas obreras de El Ferrol en la Escuela de máquinas de la Armada, fuiste el primero en navegar hasta Toulon, en visitar Mónaco, en ver mundo como se dice en los pueblos. Fuiste el primero en casarte por la Santa Madre Iglesia y llevar más de cuarenta años felizmente casado.

Fuiste el primero en traer al mundo a una hermosa niña y llamarla como nuestra muy querida mamá Elena, haciendo inmensamente feliz a tu madre. Fuiste el primero en vivir en un buen piso en la ciudad y salir del pueblo.

Fuiste el primero en ejercer de hermano mayor, en ser el espejo en el cual el hermano menor se ve reflejado, el espejo en el que mirarse, el ejemplo a seguir, la simpatía, la gracia, la bondad el cachondeo, el que nos abrió el camino a los demás. Fuiste el primero que nos enseñaste a disfrutar de la vida, sin intervenir en la vida de los demás, en fin fuiste el hermano que cualquier niño desea y debería tener y del que poco pudimos disfrutar, ya que a los 16 tuviste que migrar y a la armada te fuiste a formar. Cientos de compañeros has tenido, de los cuales yo más tarde he compartido, jamás, jamás comentario o palabra mal sonante hacia tu persona se han referido, por difícil que parezca así es, este hermano mío no conoce enemigo, se lo pueden creer. El merme.

Y ahora Merme también vas a ser el primero, en demostrarnos a todos, que ese pequeño e insignificante tumorcillo, con el que el señor te premia por tu infinita bondad y simpatía, de origen a fecha de hoy desconocido, y alojado en el lóbulo derecho de tu cerebro, también vas a ser el primero en SUPERAR.

Se avecinan tiempos duros, tiempos que las personas con tu fuerza, suelen superar, no tengas miedo hermano, que de esta también saldrás. Toda la familia está pendiente de ti, tu eres el primero, tu eres el Alma Mater, en fin tu eres mi hermano Mayor.

Viva Cartagena
Francisco Hernández.

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