ANÁLISIS

William Cárdenas: «Pablo vs Pablo»

William Cárdenas: "Pablo vs Pablo"
Pablo Casado (PP) y Pablo Iglesias (PODEMOS). EP

El proceso de sustitución de Mariano Rajoy en la presidencia del Partido Popular (PP), ha arrojado un resultado que puede redundar notablemente en el necesario proceso de reestructuración de esa organización política, una de las columnas fundamentales del sistema político español, sobre el que descansa la monarquía parlamentaria que rige este milenario país, desde los años de la transición.

El inobjetable triunfo de Pablo Casado, un político joven (37), pero con gran experiencia junto a dos jefes de Estado, ha llenado de ilusión al PP, pues ven en él al hombre capaz de llevar adelante la necesaria regeneración que imponen los nuevos tiempos, sin la cual, será muy difícil encarnar la opción de equilibrio necesario, que ha venido manteniendo la armonía en la sociedad española.

Pablo Casado ha basado su discurso, en el respeto a los principios y valores, que deben ser el norte de quienes pretenden representar al pueblo español en estos tiempos de cuestionamiento a la política, cuando ésta se convierte en instrumento de los intereses personales y partidistas, colocándolos por encima de los intereses de la nación española.

Este discurso y la conducta que apareja, son insustituibles para recuperar la esperanza de muchos; pero además, Pablo ha hecho una apuesta clara y fuerte en la defensa de la unidad de la nación española y de su Constitución, condenado las aventuras independentistas, de populistas y separatistas; en la defensa de la democracia; y en la solidaridad con los pueblos que luchan por la libertad contra régímenes tiránicos.

En el lado opuesto, Pablo Iglesias (39), el de Podemos; sólo les une pertenecer a una misma generación, que parece ser la llamada a marcar el futuro de este gran país. Pero a diferencia de Casado, este Pablo tiene una mancha indeleble en su origen político:

Apoyar y participar junto con Monedero, Errejón, Bescansa, Verstringe, etc., como mercenerios ideológicos, en el régimen de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, violador de los derechos humanos de un pueblo hermano, que lo hacen cómplice de la destrucción de la Venezuela de hoy.

Esto lo pueden haber olvidado otros, pero no los que conocemos la reciente historia de Venezuela. En España será diferente, el afán de Iglesias de «tomar el cielo por asalto», aplicando las obsoletas doctrinas marxistas que experimentó en Iberoamérica, se estrellará con un obstáculo difícil de superar: Su tocayo Pablo!

Por tal motivo, si hacemos una evaluación retrospectiva del resultado del Congreso del Partido Popular, podemos llegar a la conclusión de que ganó la esperanza y que el verdadero perdedor ha sido Pablo, el del pasado antidemocrático y oscuro.

William Cárdenas Rubio

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