ANALISIS

Santiago López Castillo: «El PSOE no cesa de cesar»

Santiago López Castillo: "El PSOE no cesa de cesar"
Pedro Sánchez en La Moncloa (PSOE). EF

Qué bien se les da. No se paran en barras. En los cien años de honradez, pero ni un minuto más, a los jerifaltes socialistas jamás les tembló la mano para cesar a éste, ése o aquél. Igualito que la formación pepera que se la metían doblada cuando se producía la alternancia en el poder. Eran, los conservadores, se entiende, más inocentes que un cubo. Hoy han fulminado al jefe de la UCO por solicitar fondos reservados para sus operaciones, mayormente para cazar al PP, todo sea dicho.
Ha sido ese valiente ministro de Interior que se declara eso, por qué no. Ha girado esa mano hacia abajo, sa, sa, y le han dado en el bebe a Manuel Sánchez Corbí, coronel de la Guardia Civil que, seguramente, estaba enfilado por los comisarios políticos infiltrados en la Institución benemérita. Grande Marlasca se ha quedado tan pancho y Margarita Robles, ésa jueza por la tercera vía que parece estar degustando permanentemente un caramelo por sus prominentes carrillos, se han dado fraternalmente la paz.

Pero repasando mentalmente episodios de degüellos políticos por estos rencorosos socia-listos, destaca el fulminante cese de José Bono, a la sazón ministro de Defensa, al teniente general José Mena Aguado, jefe de la Fuerza Terrestre porque advirtió del peligro de un nuevo estatuto para Cataluña que alentó el indigente cultural Rodríguez Zapatero. Y ahí estamos. Con su gregario Sánchez subido a la espadaña de la Moncloa. El que estuvo hostigando a Rajoy sin ton ni son; sí, con más son que cerebro de mosquito llamándole de todo, impresentable, indigno, plasma, pasmado también valía, puta mierda.

Si estuviéramos en las campas solariegas de estos socialistas trabucaires, ya nos habrían invitado a entonar la internacional socialista. Igualdad, libertad, fraternidad. No miren: no existe correspondencia entre los dos primeros adjetivos. Yo prefiero ser libre antes que igualarme a un mendrugo marxista. Ah, y lo que más me revienta: detesto la hipocresía. La que sigue exhibiendo este gobierno de pacotilla que recibe a Casado porque él es dios y antes de pisar la escalinata monclovita se le insulta y se le denosta. Cómo las gasta esa sectaria jueza por la tercera vía o tercera división que desprecia al joven presidente del PP y le incapacita para gobernar. Eso mismo podría aplicarlo a su zurupeto jefe, que es sinónimo de ambición y dispendio para sus correligionarios en desuso con sueldos millonarios.

Y lo que es más grave, la vergonzosa manipulación de las encuestas del CIS a cargo de su socialista de cámara José Félix Tezanos, que ha hecho de los sondeos un masterchef que huele a chamusquina. Todo para el pueblo pero sin el pueblo.

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