ANÁLISIS

Juan Pérez de Mungía: «El futuro borroso de España»

Juan Pérez de Mungía: "El futuro borroso de España"
La bandera de España. PD

Cuando la cursilería no llamaba a los rompecabezas con la palabra inglesa puzzle, todos tenían claro que un rompecabezas es un quebradero de cabeza. La palabra sustituta evoca en inglés perplejidad y asombro.

Este es el estado de la política española, un estado anómalo que produce un rompecabezas y que produce perplejidad y asombro. Tenemos un presidente anormal, que no ha surgido de las urnas, una oposición anormal intimidada que se pliega contra natura a cualquier designio del gobierno, cogida en un brete, débil como el país, frente a un farsante político de la calaña de Sanchez que ha aprendido a invertir el discurso, a distorsionar de forma torticera la razón de Estado y a manejar con habilidad los hilos de la propaganda y el discurso vacío. Los diputados acumulan mas deméritos que mérito, muy por debajo de lo que se esperaría de un representante público.

El rompecabezas nacional actual es digno heredero de la España invertebrada, siempre dudando de sí mismo, y adentrándose de forma permanente en el fracaso. Un rompecabezas que consta de distintas piezas y cuya forma característica es un cuadro político descompuesto.

En la versión más simple presenta al menos cuatro aristas, el CIS, RTVE, PP y el populismo podemita, nueva bandera del PSOE. Estas aristas dibujan el marco. De esquina a esquina una cremallera de piezas enlazan fácilmente, un próximo CIS favorable, una imputación de Casado, la compra de los apoyos de Podemos y los nacionalistas y una RTVE tomada al asalto por el Comando Rubalcaba. La composición del marco ha dejado mermada la caja que contiene todas las formas que componen la imagen, que intuimos por experiencia al haber resuelto ya un sin fin de rompecabezas.

A medida que las piezas se colocan aparecen diversos motivos, un barco de una ONG, una estelada nacionalista ondeando, e imágenes más abstractas junto con símbolos identificables como el euro, y una papeleta de voto. Juntando piezas pasa el tiempo de la legislatura y en el horizonte aparece un calendario electoral. Comienza a verse el futuro en unas elecciones anticipadas.

Los indicios apuntan a que Pedro Sánchez está perfilando la estrategia de la araña, va enredando a sus presas, buscando su oportunidad de atraparlas en la camisa de fuerza de sus hilos. Ahora toca el objetivo estrella, revivir al muerto, profanar su cadáver, borrar la historia y arrojar sus huesos a una tumba innominada. Por el sumidero del retrete se hunde la historia y se borra el pasado. El asentimiento substituye a la razón. Dejar a los muertos en su sitio no son un pedestal, ni un signo de alabanza a sus andanzas.

Ahí está la tumba de Lenin para escarnio de un sistema que ha acabado en la dictadura putinesca vestida de democracia uniforme. La estrategia de Sánchez consiste en contentar a los barones con prebendas que les permita comprar el voto de sus ciudadanos, enfrentarse a un líder del PP debilitado deseoso de restaurar el bipartidismo, aprovecharse de una oposición que prefiere un gobierno fantasma, hipotecado por los apoyos que quieren acabar con la unidad de mercado, con la libertad y el Estado de Derecho, y contar con una palanca formidable y mágica, una televisión del gobierno, un Pravda de noticias falsas, de sucesos manipulados, una palanca de gobierno para disponer de las conciencias a su antojo. La democracia decae. Donde antes era el ciudadano desinformado, existe ahora el ciudadano malinformado, manipulado por la reconstrucción del pasado, por la destrucción del tejido social. Sánchez cuenta con la bandera fútil de un nuevo fantasma.

Sánchez tiene que resolver algunos flecos, lograr la aprobación del presupuesto de 2019, que la celebración de los diversos actos catalanes sean razonablemente tranquilos, aprovechar como ha hecho el homenaje a las víctimas del 17A para dar una apariencia de normalidad en una pseudosolidaridad de quien no implementa políticas contra el terrorismo, soportar la Diada con cara de póker de modo que las palabras altisonantes y malsonantes del neofascismo catalán pueda tratarse con guante de seda, y llegar a un horizonte despejado tras la conmemoración del pseudo referéndum de autodeterminación del 1O.

Luego presentarse como el redentor con una lluvia de millones a los votantes mas desfavorecidos, los mismos que verán un futuro obscuro cuando el dispendio actual se convierta en una masa de despedidos, cuando actúen los efectos de las políticas económicas suicidas de Sánchez. De momento la amenaza de impuestos a la banca, se ha convertido en una pérdida de ingresos de la hacienda pública de 1500 millones en compensación por los créditos fiscales del Santander, a cuenta del banco Popular regalado por un euro, parece un chiste financiero. Y ahí están las pérdidas de la crisis turca, ese régimen que fue amparada por Zapatero, ese maestro del pacto con dictadores y delincuentes.

El PSOE y su líder imitan a su antecesor, el ínclito ZP1 que anda como un moscardón dando golpes en la ventana de la Moncloa. Ahí le tenemos con una visita al sátrapa marroquí para comprarle su voluntad y que deje ya de enviarnos pateras y hachís y así maquillar el problema que ha creado la inmigración para dar apariencia de una solución ventajosa. Salvini salva a ZP2 reclamando la actuación de la Comunidad Europea. Así el denominado efecto llamada, a modo de grito de Tarzán, se ha convertido en el remedio aparente de una enfermedad real.

Pedro ya se sabe capaz de mover los hilos del poder, ha repartido entre sus acólitos más de 4500 cargos de confianza, y así nombra a un filósofo para la Agencia Nuclear, a una médico de dudoso currículo en Hacienda, a Ángel Olivares, Secretario de Estado de Defensa, con un brillante COU a secas, a Isabel Olivares, una bióloga en otra secretaría, de Turismo! y, a una experta en urbanismo la pone en puertos y a una experta en puertos en transportes. Es mejor elegir a una persona que bien podría ser competente en una cosa, para que sea incompetente en otra. No se controla el poder si no se rodea uno de eunucos que se sientan débiles frente al trozo de tarta que les ha caído en suerte, con sueldos millonarios. Los primeros espadas tiran del carro y una lluvia de adeptos, familiares, amigos, fieles y militantes con el carnet del PSOE corriendo por sus venas van entrando en los despachos y ocupando sillas, sillones, divanes y tresillos. Por ser conservadores, 40.000 potenciales votantes. No votarán al partido que les pueda quitar sus prebendas. ZP2 dibuja nuestra ruina, un futuro borroso.

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