ANALISIS

Santiago López Castillo: «Sánchez, el conseguidor, trepador»

Santiago López Castillo: "Sánchez, el conseguidor, trepador"
Franco, Valle de los Caídos y Pedro Sánchez RS

El vacuo de la Moncloa está disfrutando. Ha derrotado a Franco en el campo de batalla. Se ha hecho presidente por la puerta falsa. Ha remozado el palacio con el dinero «de nadie»; o sea, de ustedes y nosotros. Ha colocado a su esposa en un puesto de «alto standing». Y, asimismo, a sus amigotes; a los que le apoyaron para saciar su ego, con sueldos de hasta 500.000 euros. Por si fuera poco, ha renovado la flota de coches presidenciales y, faltaría más, se ha hecho con el «Falcon» como un juguete hasta para ir al retrete. Faltaría más. O como me dijo aquel ministro socialista en TVE: «Yo soy un bien de Estado» (Enrique Barón).

No, mire. Usted, amigo, es un jeta, un trepa, un no sé qué yo. Le han bastado escasamente dos meses para poner España patas arriba que ya quisiera yo a la que «no la conocería ni la madre que la parió» de Alfonso Guerra. Encima, Pedro Sánchez, este indocumentado, que bien podría haber salido de una secuencia del filme «Alguien voló sobre el nido del cuco», ha quintuplicado el número de asesores -comisarios políticos se llama la figura- y sus actuaciones, públicas o privadas, están amparadas por la opacidad. Él. El bienaventurado que «si llegaba al poder» ejercería al máximo la transparencia.

No sé lo que pensarán las gentes de bien, incluidos los nobles socialistas que ven en usted un peligro mortal. Usted, resentido ser, es un ángel exterminador. Que se pone la capa de España como un Batman de tres al cuarto y trepa por las paredes como una sabandija adherida a la arcilla independentista. Es su constante, mostrenco, sin cataplasmas ni paños calientes, que son lo mismo: ahora le toca a la Iglesia, principio y fin de este bobo cum laude. Requisar sus bienes cual si fuera el desamortizador de Mendizábal.

Señor Sánchez: no nos joda, deje de jugar con la pelota. Queremos un Serrat con más sentimiento que gestos en el aire. Se admite que le den por culo, aun en sentido figurado. Es el señor y dador de vida. La burricie hispánica le aplaude con las tripas agradecidas de los trepas. Tienen inoculados en sus genes el odio de la guerra civil, la de los perdedores sanguinarios. ¿También hay que exhumar los restos de José Antonio? Por cierto, ¿quién ejecutó en la cárcel de Alicante al fundador de la Falange? No se acuerda. Ya. Los rojos, rojísimos, ególatra petimetre. ¿Y la matanza de Paracuellos? No sabe, no contesta. ¿Cuándo se sacará de la manga del calcetín otro real decreto-ley para abolir la Internacional socialista que es más comunista y antigua que el hilo negro?

Deje de enredar con la «urgencia» para exhumar a Franco. Vacuo, ruin, eso es para confundir a los leguleyos. La mayor urgencia es usted. Que es un peligro para la humanidad. Rehabilítense los manicomios para chavetas y otros pirados. Ése es su lugar descanso.

PD.- Enternece no oír a la Iglesia ante la profanación del cadáver de Franco. Un buen cristiano, un hombre de fe que si no hubiera sido por él no habría quedado vivo un solo católico y menos un monaguillo para anunciar el viático.

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