ANÁLISIS

Santiago López Castillo: «El Descubrimiento de América por Sánchez»

Santiago López Castillo: "El Descubrimiento de América por Sánchez"
La llegada de Cristobal Colón y los españoles a América en 1492. PD

Colón no descubrió América ni Cristo que lo fundó. Pero este vanidoso Saulo, caído del cielo a gorrazos, se ha convertido -por arte de birlibirloque- en Fernando el Católico, rey de las Indias y de las artes marciales de su abuelo, el general Castejón. Cual conquistador de tierras vírgenes, aun desprovistas de taparrabos, Pedro Sánchez- Pérez Castejón es un renegado de parte de su familia y de forma global de la España principal e imperial. Ello me retrotrae a mi amigo y compadre Pablo Castellano, el que -años 70- se pasaba los fines de semana batiendo el alquitrán hacia Barajas: «OTAN, de entrada, no». Y de salida, menos.

Resulta, pues, enternecedor contemplar a este chisgarabís pasando revista a nuestras provincias de ultramar (dicho así, para entendernos) cuando se ha pasado la vida mancillando la mayor gesta de España: la conquista de América. Él, o sea Sánchez, el Okupa, que ha venido exhibiendo la bandera de lo retro-progre para condenar las «hazañas sangrientas de los españoles». Y ha ido, como un jefe de Estado, rey de reyes, reinos taifas, proclamando el ¡gora la independencia! , para «restituir el déficit viajero de los anteriores gobiernos españoles en Suramérica», no el suyo, que entró en la Moncloa por la puerta falsa a golpe de tiralevitas y calcetín sudado por la fiebre del odio.

Es el caudillo de América, han exclamado algunos cronistas de las Indias que advierten que no ha ido a Venezuela siguiendo la estela de su predecesor, el indigente cultural Rodríguez Zapatero, para que no se le confunda. El zurupeto, no obstante, está en ello porque Maduro es como la estrella que lleva a Belén para perpetuarse por los siglos. Este pillastre desconoce la fecha magnánima de la insuperable gesta hispana; de ahí que haya cambiado la fecha del 12 de octubre de 1492 por el 27 de agosto de 2018, era del Sánchez-Zapatero, o la reedición de Franco, ese hombre.

Dicen que fue un tal Rodrigo Sánchez de Triana quien dio la voz de «¡Tierra a la vista…!» Qué osado el grumete que no le pidió permiso a Pedro Sánchez para anunciar el descubrimiento del Nuevo Mundo. Ahí le tienen, pasando revista a las tropas como el gran almirante de los océanos; el que se gasta la pasta para satisfacer sus caprichos. A golpe de efecto, de foto y de fotomatón. ¿Qué es Felipe VI en comparación conmigo y que tiene una mujer tan republicana como Leticia Ortiz? Y, encima, habrá de firmar el real-decreto ley para exhumar el cadáver del «dictador» (su palabra preferida) contraviniendo la voluntad de Juan Carlos I, monarca franquista y olé. Y por si fuera poco, piensa crear una comisión en el Congreso sobre «la Verdad» de la guerra civil. ¿Qué verdad, la suya y nada más que la suya? Y que sea «la más plural» y fantasmagórica, añade usted.

No está bien. O como la canción de David Civera, pero en masculino: «Que lo detengan…»

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