ANÁLISIS

Santiago López Castillo: «Gays y lesbianas»

Santiago López Castillo: "Gays y lesbianas"
LGTB

No es éste un comentario encuadrado en «lo políticamente correcto». Esta máxima retro-progresista es lo que se lleva, o, como diría un amigo mío, pelín radical, con dos cojones y un palito. Hoy en día subsisten en el falso tejido social los que se definen maricones y socialistas. Todo, como debe ser, desde el respeto al prójimo y al derecho natural. La creación.

– Oiga, pero ya pasó el día del orgullo gay…

Las crónicas de sociedad son un lúmpen a base de polvo y paja. Cuyo mayor exponente es la 4 con unos zurupetos/as que se autodenominan «colaboradores» necesarios, proceden de la caca de la vaca, también se definen como entes/entas (¡gora el lenguaje sexista!) de carrera, la del galgo, posiblemente, que les llevan a periodistas, ¡oh!, todos son periodistas, qué degradación de profesión. Y para nota están las Terelus, esa familia sandunguera que negocia con sus muslos y caderas sueltas cuando no con papadas flamencas a lo Rubens. El súmmum es cuando sacan réditos a sus cuerpos maltrechos, cancerígenos, mientras el tipo del mostacho se descojona de risa.

  • – Usted no debería ver tamañas paridas…
  • – Lleva usted razón. Pero la 5º y la 6ª son tan tóxicas como las demás
  • cadenas, proselitistas en las políticas de izquierdas.

Es hermoso contemplar los devaneos, cuernos, y metisacas toreros de esta troupe de golfos pintureros. Hasta que te fijas en una pularda minifaldera, que muestra sus pizcas cachas y que emite desde Barcelona. Es una golfeti de la Ciudad Condal, es muy atrevido aseverar que lleva lacito en sus partes púdicas. Objetivo, ponga un cachondo a su mesa.

También tienen representación homosexual femenina, antiguamente bollera. Que si se lió con ésta y con aquella y que cortejaba a Encarna Sánchez, que estará en los cielos, y hoy -dicen- que pace por «La Cantora», cuya hija adoptada está haciendo las Américas pero a la inversa. Y sus ligues los cuenta por euros, qué jodida indita, a tanto los cromos por no decir los polvos. Es lo chabacano, la marrullería, la puta mierda. A eso la excrecencia lo llama «Sálvame de lux», pero no nos den más por el culo. Claro que el activista mayor es el presentador, todo un icono admirador de traseros.

Saben lo que les digo, amantísimos amigos, que no tienen vergüenza. Corretones de correr y de correrse. Son horteras de bolera. Uno se une al pensamiento del profesor López Ibor que ya en los años 60 decía:

«-Los homosexuales, que hagan lo que quieran pero que no molesten».

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