Análisis

José Luis Suárez Rodríguez: «Presupuestos con Cambalache»

José Luis Suárez Rodríguez: "Presupuestos con Cambalache"
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. EP

Los Presupuestos del Estado para 2019 pueden salir adelante mediante un «pacto del diablo»: el gran cambalache suscrito para subsistir ellos, Podemos y el PSOE, y arruinar más a España.

Estos Presupuestos de la amargura se basan en la expansión del gasto y el incremento de la deuda, a costa del empresariado y la clase media española, al contrario de unos buenos presupuestos económicos.

Cuando la economía española estaba empezando a crecer, una vez superada la gran crisis, los puestos de trabajo aumentaban, el prestigio del tesoro era más valorizado en Europa, la imagen de España se consolidaba en el mundo, vino «el diablo» y la lió.

El «doctorado en Economia» de Pedro Sánchez intenta hacernos «pelar la pava» con llanto, con sus pelos y señales, doblegándose a las intenciones electoralistas de los antisistema bolivarianos y al chantaje de los enemigos declarados de la Unidad de España, los independentismos periféricos.

Es el cambalache de los que van contra las leyes: contra la ley económica, que prohíbe gastar sin estar seguros los gobernantes de dónde y para qué van a salir los recursos dinerarios, haciéndolo con atrevimiento de llegar a la bancarrota; contra la ley constitucional, que busca la unidad de mercado interior, basándose en la unidad, la solidaridad y la convivencia, dentro de la Unión Europea; y contra la ley penal, que no puede ser cambiada para satisfacer apetencias de rupturistas y libertinos, que quieren insultar libremente al Rey de los españoles, cambiando los respetos estatuidos en el Código Penal.

La libre empresa, en un Estado social de derecho, no puede ser impunemente avasallada, merced a postulados de repúblicas soviéticas o bananeras, porque aquí el Estado no es autoritario sino establecido en normas de libre convivencia, de libre mercado y de libertad de inversión económica dinamizando el consumo.

Por otra parte, la libertad de expresión que busca denodadamente la repugnancia que significa la ofensa a la persona real, que nos representa a todos, es opuesta a la natura de una nación libremente constituida, y va en contra del derecho más fundamental de los españoles.

Ningún Valtònyc, ni ningún juzgado belga, ni ningún populismo soberanista, que comulguen con ruedas de molino, podrán socavar los cimientos de una España unida, que mantiene sus códigos de comportamiento ético y de conducta penal en los términos constitucionales de respeto a la persona y de dignificación de la realeza institucional.

Un cambalache es un cambio o trueque atrevido que conlleva engaño. Esto es lo que quieren hacer con partidas del Presupuesto de 2019, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Y lo hacen -según Iglesias- «porque se puede». ¿Qué se puede? ¿Engañar a los españoles, una vez más; darles «gato por liebre», a ver «si cuela», y nos subimos al carro del poder?

En tal caso, ¿qué haremos los españoles que nos sentimos engañados por estos gañanes que se ocupan de nuestro pan de cada día como «okupas» con ansia de «ganapanes del poder»? Les diremos que «a tu tía»; que se vayan «con viento fresco» y ahí «se las den todas». Que el poder que ellos detentan indebidamente se les vendrá en contra en cuanto haya elecciones generales.

Los españoles de a pie, escarmentados de aventuras socialistas, «a lo Zapatero», y de desventuras comunistas, «a lo Maduro», huyen ya de «la estampita».

La próxima, los españoles (los de la Unidad, la Solidaridad y la Libertad) hemos de asegurar «el tiro». Porque no estamos para cambalaches.
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*José Luis Suárez Rodríguez es Director de www.masespaña.es Es autor de Filosofía y Humor y Lúdica. Asesor. Analista Político.

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