Análisis

Rafael López Charques: «La esposa del César»

Rafael López Charques: "La esposa del César"
Pedro Sánchez, su libro, su tesis doctora y sus plagios. AC

Un viejo adagio nos recuerda que «la esposa del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo».

A pesar de tener más de dos mil años de antigüedad, y haberse repetido en los mismos hasta la saciedad, parece que ahora hay gente que nunca lo ha oído o, en caso afirmativo, no entiende lo que quiere decir.

La palabra honesta tiene múltiples acepciones en el diccionario de la RAE, a saber decente, decorosa, recatada, pudorosa, razonable, justa, proba, recta, honrada. Creemos que nadie puede dudar que estos atributos deben poderse pregonar de toda aquella persona que ejerce un cargo público, pues su actividad en el mismo debe ir encaminada exclusivamente a lograr el mayoritario bien común, no a obtener beneficio particular alguno, ya sea tanto el lograr algo que no tenía para ella misma, como utilizar su puesto para enmascarar o esconder sus trapos sucios cuando se le descubren.

Analizando el comportamiento de nuestra clase política, empezando por la que está en el gobierno, nos atrevemos a afirmar que muchos que la integran no han oído o entendido el viejo adagio.

El presidente del gobierno nos tiene todavía en suspense con el tema de su tesis (véase: Gato encerrado 2018.09.17), pareciendo que últimamente juega al escondite con el asunto. El día veinte del pasado mes manifestó en Austria » Si el Partido Popular quiere que comparezca en el Senado, compareceré», Hace unos días se anunció que no iría por cuestión de prestigio, para no «contribuir al lodazal» en que lo quiere convertir la oposición. ¿Prestigio de la Cámara o para no ver el suyo por los suelos? ¿Lo del lodazal es para no verse metido en el mismo hasta el cuello?

También se ha escudado manifestando que «se trata de un asunto privado», en referencia a su formación académica. Cierto, pero que aplique ese razonamiento a todas sus actividades. Hace poco vino en la prensa, hasta con foto, como se iba a una celebración privada en un helicóptero oficial. ¿Alguien entiende estos cambios de criterio? Si es una reunión privada que vaya como pueda y si quiere tener seguridad, que se la pague de su bolsillo.

Como «una cosa es predicar y otra dar trigo», es muy fácil mandar un mensaje por twitter diciendo «decisión, ilusión y un proyecto para continuar avanzando por el cambio y la regeneración democrática», al tiempo que en un alarde de protagonismo se pasea por Nueva York, seguido de una aparente guardia pretoriana, mientras que el presidente de cierto país se sentaba en el bordillo de un jardín a leer el periódico. Cierto es que decisión e ilusión, pero de aparentar, también la ha tenido el pasado Día de la Hispanidad, al situarse al lado de los Reyes en la recepción oficial hasta que lo echaron de allí, cosa que debió sentarle bastante mal, a juzgar por la cara de cabreo que puso al hacerle desaparecer del centro de la escena.

En vez de tanto postureo debería admitir la realidad, que no es más que un rehén de otras fuerzas políticas que lo utilizan para que de la cara por ellas, y como salir en las fotos se le da muy bien, todos contentos.

Un ejemplo es el pacto del presupuesto que ha firmado con los morados. En el documento oficial figura el logo del gobierno y el de la formación firmante. Parece muy claro quienes mandan.

Concediéndole el beneficio de la duda, pues no podemos probar lo contrario, debemos admitir que, en principio, reúne todas las cualidades que implican la palabra «honesta», pero también podemos afirmar que no cumple con el adagio romano, pues parecer, no lo parece.

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