Análisis

Santiago López Castillo: «De los piojos de Sol al marquesado de Galapagar»

Santiago López Castillo: "De los piojos de Sol al marquesado de Galapagar"
Irene Montero con Pablo Iglesias (PODEMOS). EP

Enternece contemplar aquellas hordas de Sol, piojos incluidos, con el puño en alto y envueltos en campaña anarquizante, a este estado de bienestar que exhiben, sin ningún pudor, estos jetas marxista-leninistas. Venían con las mochilas y el bocadillo de mortadela y rodeando al Congreso, la casta. Ese edificio que hoy alberga suciedad y malos modos. Llegaron dándose en los morros y, tetas fuera, mamadas para la criatura y para quién fuera. Qué espectáculo; el de antes y el de ahora. Venía el Coleta de una modesta casa de Vallecas, oh, y hoy adquiere una mega-finca, que dicen los cursis, con servicio a discreción para el nene y la nena, quiero decir para los infantes que tienen en unión Iglesias e Irene Montero.

Y, claro, como gran estadista que es, el ministerio del Interior le ha puesto un servicio de vigilancia tanto personal como en la vivienda, también llamada Cagameona en analogía con la Villameona de la china filipina. En tres años, este demagogo y zarzuelero de políticas que no llega a penene, se ha alzado con el santo y la limosna (en sentido figurado, se entiende, dado su permanente nihilismo) y se las sigue metiendo dobladas a la ciudadanía no pensante con el celofán de la demagogia y el falso progresismo 1.

Encima, este inculcador del pensamiento bolivariano es el que se cisca en la policía y en todas las fuerzas del orden, ensalza a los políticos presos mientras él y su prójima aplican el refrán de ríase la gente que yo voy bien caliente. Ha hecho una bicefalia con el botarate Sánchez, el ser más egocéntrico y embustero del universo, con tal de que éste siga en el poder. Poder del que salen beneficiados los cuchipandas independentistas y otras malas hierbas.

Resulta doblemente vergonzoso, en fin, que el tal Pablo Iglesias tenga más protección que un miembro del Constitucional y se siga ciscando en el Rey y la monarquía y enarbolando el enganche a la república. De infausto recuerdo, y con un legado familiar, no se olvide, con muchas sombras sobre actividades terroristas. ¿Se me entiende?

Conviene recordar a esta panda mugrienta que en tiempos del «terrorismo franquista» Carrero Blanco fue saltado por los aires, sin apenas protección alguna y vivía en un modesto piso del barrio de Salamanca con dos ventanales a la calle.

No es de extrañar, por último, que este bandido con coleta ejerza de ministro plenipotenciario de un gobierno sectario y separatista y que negocie con prisioneros de celda. Sánchez, culpable.

Esto es España, señores.

*»Infíltrese y después controle los medios de comunicación de masas»(Lenin).

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