ANÁLISIS

VILLALAR versus VALORIO

VILLALAR versus VALORIO
Cerebro: hombre y mujer. YT

Estamos asistiendo ahora, en los esbozos de lo que, hoy en día, son nuestras realidades sociales, a un continuo «test de valoración de nuestra proximidad» y al hacerlo interaccionadamente—cual un observable físico—, como parte de la situación, también cuantificamos, incluso numéricamente, su objetivable realidad, que se nos asoma y parece que es visible, integral y, por ende, situacional próxima y completa.

A lo actual que parece si tenemos, podemos estar propensos, en función de nuestras fuentes informativas, a calificarlo incluso de casual o tal vez como, en acción benevolente, de no ser muy lejano en el tiempo o por el contrario de adjetivarlo en intencionado, en lo que se podría suponer como el desarrollo de una determinada y concreta estrategia que ha sido previamente programada.

En ambos precedentes supuestos podemos (¿acaso no debemos?), ubicar el establecimiento de un modelo y/o bloque generalístico, de base instrumentalizadora, así como, en atención a otras referencias, sus posibles alternativas.

Una vez que el llamado «estado de bienestar», traducido popularmente por «el jaujísmo» ( el todo va bien, y si no es aquí, ya que nunca ha sido aquí, lo es en otras partes—que siempre eran las mismas: Madrid, País Vasco y Cataluña— de España), quiebra en el año 2007, no viéndosele asomar arreglo y/o solución alguno en la línea del horizonte, lo que por nuestras cercanías ya teníamos y «disfrutábamos como algo crónico enquistado» alcanza más énfasis, ¡mucho más!, sobresaliendo por todas partes sin excepción alguna— no se libra de ello ninguna población de ninguna comarca natural—, dejando al descubierto la impactante evidencia de todo tipo de visibles y abultadas penurias.

Objetivamente debemos constatar que, desde los momentos preconstituyentes— situándonos en el año 1975, y sin olvido de políticas anteriores pre-aperturistas— aquellos Planes de Estabilización e incluso de Desarrollo, con sus manidos Polos y sus inacabados Proyectos—, se dibuja un modelo (¿preliberal?) a seguir dictadamente que se zonifica, en pasando el 6-12-1978 (donde está el crujido constate del Estado democrático y social de Derecho del Artículo 1 de la CE´1978), por toda España y que, por nuestros ambientes, parece concretizarse en lo que pudiéramos denominar, tras la estimación que pudiera suponerse como parada y fonda del exclusivismo político/económico madrileñista, el «modelo Villalar».

Con el Pacto Madrid (de UCD+PSOE del 31-7-1981), imperativo y proactivo en dos de los sujetos actores del Artículo 2 de la CE´1978 (léase las dos bi-constitucionales regiones españolas de: Reino Leonés y Castilla la Vieja), viene aplicándose, desde nuestra particular observación, el «modelo Villalar» con toda su incidencia tanto para las tres provincias leonesas (conocidas provincias Sa+Za+Le) como para seis provincias castellanoviejas (conocidas provincias Pa+Va+Bu+Av+Se+So, en separación acasual de Lo+Sa), dando como producto final—en lo observable y medible—, un completo y general descabalamiento integral de ambas regiones de la España Nación, que no se salva ní con el monocultivo automovilístico propucelano y su reserva palentina.

Este «modelo Villalar», llevado a efecto durante el amplio periodo de 37 años, ha hecho eclosión en el año 2007, dejando a la luz del día, las situaciones que, aunque venidas desde tiempo atrás, han colmatado en la: despoblación, desertización, desindustrialización, incomunicación, desempleo, envejecimiento, etc. Toda una serie de lamentables estancias de muy comprometida y difícil resolución.

Parchear el «modelo Villalar» al objeto de proseguir con el actual tinglado estructural, es posible que sea una opción, como huida hacia adelante, de quienes han sido sus adalides políticos y mentores económicos. Su resultado conocido, y sabido por todos, es un amago de oasis ubicado en el lugar que nadie quiere citar y que es generalmente señalado. Y para ese camino ya ni alforjas se hacen.

Otra cosa es que, por aquello del electoral año 2019, desde Madrid y por el articulado sistema de directrices y/u órdenes taxativas, se pueda estar indicando lo de:» esperar a que pasen las elecciones» y después, en ese después de lo de siempre, ya se verá. Como también lo otro de pedir, cual benefactor y general bálsamo de Fierabrás— de las leyendas del ciclo carolingio—, que la Unión Europea lo arregle.

Hace ya bastante tiempo que otros hemos propulsado el llamado «modelo Valorio», asido a la regionalización comarcalizada— aquí en nuestra triprovincial Región Reino Leonés—, donde las personas que perviven en los municipios deben ser los dinamizadores de sus entornos convivenciales.

En tal postulación del «modelo Valorio» solo llevamos 42 años. Para nosotros, ciudadanos españoles y europeos como regionalistas leoneses, no nos sobra ningún municipio regional leonés, en nuestras cuarenta y una comarcas naturales, es más, y diciéndolo con claridad meridiana, echamos en falta la ausencia de los que, por diversas causas e imperativos (algunos foráneos), han desaparecido.

En nuestra posición pública, y desde nuestra responsabilidad constitucional— en esa CE´1978 que es, ¡y que no se olvide!, de todos y no, ¡y nunca!, propiedad de alguna familia, poder fáctico, opción política o lobby´s al uso— nuestro «modelo Valorio» puede ser altamente reparador para nuestro ambiente social, regenerador para nuestra situación económica y proyector de futuro del hecho convivencial grupal en cada comarca natural.

El modelo que hasta ahora hemos tenido, ya estamos viendo y constatando que no da más de sí, es más, y en eso está instalada la gravedad del momento, que ya lleva 11 años naufragado por doquier. Solo y exclusivamente la obcecación, adobada de autopropaganda más o menos oficializada, lo mantiene para perjuicio sobrevenido sobre todos los ciudadanos.

Estamos aquí de siempre, y en nuestro ahora, para hablar no solo del presente y si, y permanentemente, de un futuro para nuestra gente y en nuestra tierra.

NOTA.- Francisco Iglesias Carreño del Instituto de Estudios Zamoranos FLORIAN D‘OCAMPO

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