Análisis

Rafael López Charques: «Educación por decreto»

Rafael López Charques: "Educación por decreto"
Profesor, enseñanza, escuela, clase, colegio. TR

Teníamos entendido que la educación se realiza en las familias. Su cometido, inculcar a niños y jóvenes, un conjunto de normas éticas y morales, que son imprescindibles para la convivencia pacífica. Naturalmente cada familia tiene las suyas, que son las que desea transmitir a sus vástagos, determinadas por la escala de valores predominante en la sociedad en que está inmersa, producto a su vez de pensamientos y creencias vigentes desde siglos atrás. Lógicamente, las personas de una misma sociedad, tendrán una misma escala, o muy similar, pues se han formado a partir de las mismas fuentes.

Por el contrario, la enseñanza se lleva a cabo en las escuelas, academias, etc. Consiste en trasmitir a los alumnos, los conocimientos que ha alcanzado la humanidad a través de los siglos, tanto en el campo de las letras como en el de las ciencias. Lo hacen los profesores.

Estrictamente no son términos sinónimos, pues la primera está enfocada hacia el espíritu, y la segunda hacia el saber. Podríamos decir que la educación es algo privado o particular, mientras que la enseñanza es pública o general.

Hecho ese planteamiento, al observar la realidad cotidiana, nos encontramos con que poco a poco está perdiendo vigencia, no porque los padres no deseen educar a sus hijos, sino por la creciente interferencia coercitiva, de los poderes públicos en esta labor.

Efectivamente se evidencia que cada vez más, los políticos se inmiscuyen en la educación dictando, en consonancia con su ideario, lo que es correcto o incorrecto. Esa intromisión se realiza de modo imperativo, sin consultar a las familias en qué valores quieren educar a sus hijos. Lo curioso es que los políticos que así actúan, y que siempre demonizan hasta la saciedad, con toda razón, el «mando y ordeno porque soy capitán general con mando en plaza» de otros tiempos, se comportan en este tema como tales.

Es vergonzoso constatar que en las escuelas catalanas, trayéndoles sin cuidado los posibles legítimos deseos de los padres, sean cuales sean, a los niños, desde pequeñitos, se les imbuye en el ideario separatista en unas aulas repletas de banderas, solo de unas claro está, que parecen sedes de partidos políticos. Hasta se los utiliza, miserablemente, en manifestaciones de un signo determinado.

Como «todo se pega menos la hermosura», hace unos días nos enteramos que en Navarra, ya desde las guarderías, los niños van a tener sesiones de educación sexual. ¿Han pedido permiso o tan solo consultado con sus padres? Todos sabemos la respuesta. Lo que no sabemos es una cuestión que harían bien en aclarar, esas sesiones, ¿serán solo de carácter solo teórico o también harán prácticas?

Salvadores del pueblo, la convivencia se basa en el respeto, y como afirma Amando de Miguel, «el respeto tiene que ser mutuo», de lo contrario la primera es imposible y el enfrentamiento tan solo cuestión de tiempo. Por ejemplo, una persona no puede mofarse, como aquí ocurre, de los sentimientos religiosos de otra, aunque honestamente los considere ridículos, porque la ofende, en otras palabras, le falta al respeto que exige la convivencia, y entonces…….

Defensores de boquilla de la igualdad de sexo, días pasados ahorcaron en Irán, después de una farsa de juicio, a una chica casada desde jovencita, porque harta de los maltratos su marido, lo mató. ¿No se enteraron ustedes? Debemos suponer que no, porque no dijeron ni pio .Lo contrario sería sospechar que el dinero que les suelta ese país, les hace olvidar sus, en su auto propaganda, nobles principios.
Izquierdistas de salón y asociados, los valores éticos y morales no pueden imponerse por decreto, eso lo hacen los nazi comunistas, no los que se auto atribuyen, como ustedes, ejemplaridad y superioridad moral

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