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¡Al cementerio los idiomas, que son el principio de la separación!

¡Al cementerio los idiomas, que son el principio de la separación!
Idioma, lengua, letras y palabras. PD

Es sabido que en el relato de la Torre de Babel, del libro del Génesis en el Antiguo Testamento, Dios castiga a la humanidad por su arrogancia y hostilidad exponiendo al hombre (y a la mujer, habría que añadir ahora) a la confusión de las lenguas.

Para los que somos creyentes y no poseemos el don de hablar, al menos, tantos idiomas como días tiene un mes, la maldición bíblica sigue siendo una condenación.

Para los independentistas, por el contrario y haciendo suyo el proverbio que enunció fray Hortensio de Paravicino ante el rey Felipe IV: «de todo hay en la viña del señor», es una bendición que les permite conseguir sus objetivos a base de dividir a la sociedad mediante el procedimiento de fomentar otro idioma, cuando no crear uno nuevo, e impedir el que hablan y entienden todos.

Y alcanzada su meta, prohibir cualquier otro.

En Francia, en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, en la República Federal de Alemania, en la República Italiana, en el Reino de Suecia, sus respectivos idiomas oficiales son el francés, el inglés, el alemán, el italiano y el sueco, aunque se hablen otros en algunas partes de su territorio. Y en todos ellos el Estado es inflexible en su defensa y enseñanza.

Es una de las razones por las que son Estados fuertes y respetados. ¡Qué envidia! Y algunos idiotas dirán que no son democráticos.

En la República Popular China, en la Federación de Rusia y en la República de Turquía, el idioma oficial es, respectivamente, el chino mandarín, el ruso y el turco, aunque se hablen otros y estén protegidos en esas partes de sus territorios. Y en los tres el Estado es firme en su defensa y enseñanza. ¡Qué envidia! Y algunos idiotas dirán que son democráticos.

En el Reino de España, el artículo 3 de su (¿vigente?) Constitución dice que «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos» y el tercer párrafo añade una afirmación con la que algunos no estamos de acuerdo pero acatamos:

«La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección».

Y algunos no estamos de acuerdo pero lo acatamos porque consideramos el idioma una simple herramienta para comunicarnos y no un instrumento para dividir y levantar barreras, por mucho que se diga que el idioma es patrimonio cultural.

Miguel de Cervantes habría escrito en inglés El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de haber sido el inglés el idioma de España, y William Shakespeare seguiría siendo el padre de la literatura inglesa si el español hubiese sido el idioma en Inglaterra.

Los estadounidenses, que carecen de idioma oficial aunque el inglés lo habla el 80% de su población, frente al 12,4 del español, el 3,7% de lenguas indoeuropeas y el 3% de origen asiático e indo-pacíficas, escriben y patentan en inglés y no por ello su literatura o sus investigaciones son del Reino Unido de Gran Bretaña, ni serían mejores o peores si en lugar del inglés usaran el tagalo, el chamorro o el carolinio.

En España, por empuje de secesionistas y arribistas, y desidia del Gobierno Central, que ni vigila ni hace cumplir la Constitución en todos los rincones del Estado, los ciudadanos han perdido ya el derecho a usar el castellano y muchas administraciones autonómicas y locales han dejado de utilizarla como lengua oficial del Estado.

Es el principio de la pérdida de nuestra unidad lingüística, que será también el preámbulo de nuestra pérdida territorial y unitaria. Y al paso que vamos y con un PSOE y un PP que favorecen las políticas lingüísticas separatistas de varios territorios, como lo han hecho en Cataluña, País Vasco y Galicia y ahora lo pretenden en Valencia, Baleares, Asturias, Cantabria, Rioja, el fin está más cerca.

¿No es favorecer la división y el enfrentamiento permitir que el catalán sea el único idioma oficial de la enseñanza en Cataluña; que las señales de tráfico y la comunicación de las administraciones con sus ciudadanos sea solo en catalán, en vascuence o en gallego; que en la Rioja se haya querido reconocer el vascuence como idioma cooficial (abortado el intento gracias a la valiente y persistente denuncia de ABC), o el catalán y la fabla en Aragón, el cántabro en Cantabria y el bable en Asturias?

¿Sólo es cuestión de egoístas que quieren vivir como traductores a cuenta del contribuyente? No, es un proyecto separatista que sigue su curso hasta que a alguno, que lo habrá, se le hinchen las narices. Y vuelta a empezar.

Autor

Jorge del Corral

Hijo, hermano y padre de periodistas, estudió periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Ha trabajado en cabeceras destacadas como ABC y Ya. Fue uno de los fundadores de Antena 3 TV. Miembro fundador de la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y del Grupo Crónica, creador de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (ATV) y fundador de la Unión de Televisiones Comerciales (UTECA). Un histórico de la agencia EFE, donde fue subdirector y corresponsal en Roma.

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