Análisis

Victor Entrialgo De Castro: «El Bululú de los perdedores»

Victor Entrialgo De Castro: "El Bululú de los perdedores"

En una democracia la violencia deslegitima a quien la ejerce. Al que la ejerce o a quien comete o anima a cometer actos susceptibles de provocarla.

Y violencia es uso de la fuerza y la exhibición o manifestación de esa fuerza para coaccionar, con una acción concertada de CDR cortando carreteras y órdenes a mossos de esquadra para que se abstengan de defender el orden público y la constitución, la manifestación de chalecos amarillos o un golpe de estado por la ruptura de la Nación y del Estado. En democracia el monopolio del uso de la fuerza lo tiene el Estado, que no usa los medios necesarios para salvaguardar el orden público y los derechos de los demás. ¿Dónde están los camiones con chorros de agua que usan todos los demás países?

En nuestro teatro patafísico, un montón de estudiantes y políticos imberbes y «fascistas» han salido al dia siguiente de las elecciones democráticas en Andalucia a protestar porque el resultado de las elecciones no les gusta. Este Bululú está organizado por los que juegan con rebaños de ovejas en las redes sociales, como antes jugaban al trivial, para comprarse el chalet.

«Juntos y juntas» dice un farsante profesional en la tele cuando pierde las elecciones: Ahora «toca movilizarse» añade con rostro de derrota y con soflama de revolucionario que acaba de estrenar chalet nuevo llamando a las asociaciones de pensionistas a movilizarse, que no pueden, o a los trabajadores, que pierden, mientras los que invocan su nombre en vano se enganchan a la nómina pública sin oposición y sin muchas ganas de trabajar para poder seguir pagando los gastos del chalet.

Esta patrulla canina que da un aire de guardería y circo al Parlamento, está formada por monigotes de cartón que siguen a un líder marxiconservador y por unos payasos siguiendo a un preso, convirtiendo nuestra vida pública en este teatro patafísico de separatistas y perroflautas en nómina que soportamos todos los dias.

España sigue padeciendo la caradura de un presidente traidor, la anarquía de los desocupados y desocupadas y dos enfermedades antiguas cuyo síntoma es el intento de andar patrás : «el rancioseparatismo» y el «pijocomunismo casual»..

Igual que la vulneración de la ley y los derechos de los demás quita la razón a los chalecos amarillos de Paris ante los cuales Macron ha claudicado creando un precedente gravísimo, la violencia y el bulubú de los CDR azuzados por el propio Presidente Torra que debiera ser procesado y sus ataques al mobiliario urbano y al patrimonio que a tantos millones de personas da de comer a través del turismo, en Paris y Barcelona, constituyen un ataque a los bolsillos y a los bienes más preciados con los que todos se identifican.

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