ANÁLISIS

Santiago López Castillo: «De ‘El Caso’ a los casos de hoy»

Santiago López Castillo: "De 'El Caso' a los casos de hoy"
Horror y miedo. EP

Corre el tiempo y no llega, no sé quién diría esta chuminada, y todos los telediarios son la cabecera de sucesos mañana, tarde y noche. No sé cuál es más interesante. Si la política, que se pasa la vida fagocitando, o los asesinos en serie, que se llevan mucho, concitan a no pocos opinadores, entre ellos, claro, policías, médicos forenses y cantamañas diversos, para el nene y la nena.

La eclosión de los sucesos tuvo lugar por los años sesenta. Suárez Caso lo editaba juntamente con el «Informaciones», diario vespertino que tuvo mucho eco hasta que lo absorbió el sensacionalista «Pueblo», dirigido por Emilio Romero. Mi padre, como militar de alta graduación, tenía un asistente que trabajaba en aquella imprenta editorial. Todas las semanas, el operario le traía un manojo de periódicos y revistas.

Hasta que mi progenitor puso coto a tan feroz invasión:
– En mi casa, no entra un suceso más.

El más notorio fue el de los crímenes de un tal Jarabo, que era una maquinilla de carne picada, hijo del régimen franquista y del contra régimen. Y lo que son las cosas: al correr de los años, usted conoció en persona al comisario que dio con los huesos del asesino en el gorrete vil, da un gustirriín… Fue en esas postrimerías donde el ser humano da con los huesos al mar que es el morir En aquella residencia de lujo se iban espíritus puros como los de mi santa o este servidor policial en busca de la verdad.

Porrón de años después, los sucesos ocuparon su lugar descanso. Se buscaban nuevas sensaciones. Mujeres del tiempo, tetas fuera. Tuvo una gran repercusión, y perdón por la autocita, cuando abrí el Telediario de la noche con un partido decisivo de España para la clasificación del mundial. Ahora, criaturas errantes vagan por los caminos de Dios en busca de no sé qué endilgue, de no sé qué sensaciones. Bien grabado se me quedó el episodio de la jovencita Diana Quer, que apareció por tierras gallegas, concretamente en Puebla de Caramiñal (La Coruña) donde servidor había dado una charla sobre televisión a una población repleta de veraneantes.

Y ahora llega la desaparición de una profesora en Huelva. Es suma y sigue. Y todo es sexismo pero sin seguridad. Qué no decir, por otro lado, de aquellas criaturitas como Marta del Castillo donde sus asesinos se siguieron mofando hasta debajo del agua.

Resulta vomitivo que las feministas se agrupen y se manifiesten exclusivamente por cuestiones de sexo, no por supervivencia o voluntad

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