ANÁLISIS

Juan A Cordero Alonso: «21-D»

Juan A Cordero Alonso: "21-D"

Estaba esperando este día como los niños esperaban los Reyes Magos. Y por fin llegó. Me levanté pronto… porque no duermo mucho y tomé mi descafeinado con leche… sin el que no soy nadie. A las 8:30 ya estaba en la calle con mi Galaxy Note 8 en la bandolera, dispuesto a fotografiar realidades alternativas a las de todos los días, es decir, el apocalipsis anunciado por los medios de la cosa nostra… al menos.

He bajado por la Rambla del Poble Nou, hasta el mar. Poco tráfico y mucho pequeño comercio a la expectativa, con la persiana a medio bajar. De allí por las Gemelas hasta la Estación de Francia, con gente gritona gritando delante del Hotel donde estuvo Sánchez.

Uno esperaba que los CDR (Creativos De la República) fueran más originales, pero no»… que si la opresión, que si la libertad de los presos, los lazados amarillos, las esteladas. La misma coreografía repetida y cansina… con pocas variantes. Y es que «lo que natura no da, Salamanca no presta».

No eran muchos, desde luego muchos menos de los que cobran y viven directa o indirectamente del momio… aunque ciertamente no me paré a contarlos… porque no paran de moverse. Bueno no todos, que hay jubilados y señoras bien peinadas, jubiladas o no, de misa y hostia diaria, de movilidad más reducida.

Todo es transversalidad, igualdad y germanor (unión entre hermanos) bajo el paraguas de la República. Es como una unión mística. No hay jerarquía, ni clases sociales, ni diferencias entre Pedralbes y Santa Coloma, ni entre el burgués y el parado. Es una repartición de roles: unos, los más, son los que mueven el árbol y hacen ruido; otros se dedican a recoger las castañas que caen; otros son los que las asan, y por último, los otros, los menos, los de la sonrisa, son los que se las comen.

Un poco decepcionado porque la realidad ha quedado bastante alejada de las expectativas que se habían creado, con media docena de fotos sin chicha de aspirantes a Che Guevara con caras más bien frustradas por el timo (lo que no me extraña porque les han cambiado a los mossos de lado), sin barricadas ni piquetes informativos… me vuelvo a casa. Me vuelvo a casa como un intrépido reportero de guerra que cuando llega al campo de batalla… acaban de firmar la paz. Todas las tiendas abiertas a las 11 de la mañana. ¡Vaya un fin del mundo! Los niveles de adrenalina… ni se han movido. Seguro.

Claro que pensándolo bien… no ha estado mal este 21 D. Hay cosas positivas que no se pueden dejar de mencionar. Por ejemplo, el tráfico ha sido mucho mejor gracias a los cortapistas allende Barcelona, a la apertura escalonada de las pequeñas tiendas a medida que no iba pasando nada, y a cierta permisividad administrativa con la no asistencia a los colegios… etc etc.

Otra cosa a agradecer es que los laceros amarillos que pupulan habitualmente, cual zombis, por Barcelona a modo de ocupación del territorio, sean muy disciplinados y vayan donde les digan. Y hoy les tocaba por los alrededores de la Llotja… Un alivio para los que no nos gustan ver tanto lazo amarillo, símbolo del supremacismo y de la xenofobia.

Tampoco ha estado mal que nuestro Gobierno, con b, se entere de lo que pasa en Barcelona y en Cataluña. Vienen un día a una reunión y se traen 1000 policías… porque no se fían.

Algunos no lo tenemos tan bien. Vivimos aquí, creemos en la Constitución, y cuando hemos necesitado al Estado, éste se ha llamado Andana. Hemos tenido que buscarnos la vida ante un Estado inexistente en Cataluña, aguantar, resistir, pagar colegios privados para librarnos del adoctrinamiento de nuestros hijos en centros públicos (y aún asi…) , hemos tenido que renunciar a la Cultura en español porque aquí la lengua de Cervantes no recibe ayudas, sólo agravios. Y además, tenemos que pagar impuestos para que los medios de comunicación públicos nos ignoren o nos desprecien.

Esto es lo que hay. Esto es lo que ha habido durante décadas mientras unos u otros miraban para otro lado… con los votos de Convergencia.

A partir de hoy ya no podrán descalificar ni ningunear a quien pida lo mismo para aquí que lo que ustedes han traído consigo, un Estado con más presencia en Cataluña, donde se respeten los derechos individuales, donde no haya ciudadanos de primera y segunda, donde se aplique la ley contra todo aquel que la inflinja. No hay un nacionalismo bueno y otro malo. Siempre es excluyente aunque estos rasgos puedan ocultarse a quien no quiera verlos o aunque se vista de seda.

Ustedes mañana ya no estarán. Se habrán llevado a los Policías, los Guardias Civiles y los helicópteros que los protegieron, y nosotros seguiremos aquí, solos, carentes de símbolos y cada vez con menos esperanza. Nosotros no podemos, como Ustedes, llevar el Estado en la mochila, ni vivir en un Estado de quita y pon.

Pasado mañana, seguramente, les ayudarán a aprobar los Presupuestos… que es lo han venido a negociar a Barcelona. Mientras, nuestro Presidente y sus Ministros se seguirán haciendo cada día un lío entre las de cal y las de arena que tienen que ir administrando a cada nueva situación.

Tengan todo esto en cuenta sobre todo antes de interpretar posibles resultados adversos de futuras encuentros electorales, con esa rapidez de reflejos que les caracteriza, echando balones fuera y proyectando en otros los resultados de sus propios errores o inacciones.

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