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Rafael López Charques: «Revuelto el gallinero»

Rafael López Charques: "Revuelto el gallinero"
Políticos, política, vida pública

El presente año ha empezado bastante revuelto políticamente, lo que nos indica que, según lo que vaticinaban muchos, vamos a tener en él, más de lo mismo. Incluso nos atrevemos a profetizar que va a ser bastante más movidito, pues por el sur del país ha aparecido un grupo político que ha provocado, incluso a nivel nacional, el mismo efecto que cuando un zorro se cuela en un gallinero.

En su jaula comunal, los gallos compiten unos con otros para lograr ser el dominante, sin importarles lo más mínimo las gallinas, es decir, el resto de la población del habitáculo. Ahora bien, si se cuela un zorro, tienden a aliarse entre sí, aparcar o por lo menos olvidar temporalmente sus rencillas, para auto protegerse del enemigo común. De las gallinas ni se ocupan, porque ante todo son ellos.

En el gallinero político español asistimos desde hace años, a una continua pelea de gallos, eso que creemos recordar que están prohibidas en nuestra nación, en la que cualquier marrullería se admite con tal de ganar al contrario. Naturalmente si se descubre y la hemos hecho nosotros, siempre hay una justificación, a veces casi a nivel de razón de Estado; si la han hecho otros, exigimos su subida al patíbulo en la plaza pública.

Por ejemplo, si aparece un twitter con un comentario desafortunado que nos molesta, clamamos a los cuatro vientos y estudiamos denunciarlo ante los tribunales; si lo publicamos nosotros, no hay motivo para que nadie se ofenda, es simplemente una expresión de humor, y los demás tienen que fijarse únicamente en el aspecto chistoso, sin entrar en el fondo del contenido.

Otro ejemplo. Si una funcionaria, saltándose todas las normas y en este caso las competencias del Tribunal Supremo, deja salir de la cárcel, por su cuenta y riesgo, a un preso encausado, entre otras cosas, por rebelión, las protestas son mínimas. ¿Razón? Era un preso separatista. Imagínense como hubiesen bramado los independentistas, izquierdistas, etc., incluso los que se autoproclaman defensores de la legalidad, la ética, la dignidad y cualidades semejantes, pero que se arriman a los anteriores para disfrutar del poder, si el preso hubiese sido de los que ellos denominan de derechas, fachas o similar.

Los partidos estaban bastante confiados, disfrutando de sus prebendas. Yo te doy esto y tú me ayudas en aquello; te apoyo aquí, si tú no me pones la zancadilla allí, etc…Vivían tranquilos, confiados en que todo se arregla con palabrería, hasta que en su gallinero se ha colado un zorro por la puerta sur, y todos los gallos están ahora que no les cabe el miedo en el cuerpo. Lo primero han ido a la descalificación del intruso desde todos los puntos de vista posibles.

Lógicamente ese zorro es fascista, apelativo que utilizan como insulto los progres, sobre todo los de salón que tanto abundan, mientras ellos adoran a los regímenes dictatoriales más siniestros que ha habido y hay en el mundo.

Lo primero que les achacan es que quieren reformar la Constitución, y aunque aboguen por hacerlo de la manera que en la misma consta, como la propuesta no les guste, son unos fachas. Sin embargo muchos de ellos quieren reformarla para cambiar la Jefatura del Estado, eso es muy demócrata, y efectivamente lo es, pero también lo son las propuestas de los anteriores.

Otro ejemplo de democracia de los progres anti fascistas es que cada vez son más numerosos los que al tomar posesión de un cargo público, juran la Constitución «por imperativo legal», añadiendo a veces otras tonterías como «hasta que se proclame la república». Eso quiere decir en román paladino, que si no fuese imprescindible para ocupar el cargo no la juraban. Ejemplar, juro la Constitución no porque la respete y la acate, sino porque no me queda otro remedio.

Los gallos son los demócratas, el zorro el fascista. Tomen nota.

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