Análisis

Manuel del Rosal García:»El valido de la Moncloa»

Manuel del Rosal García:"El valido de la Moncloa"
Pedro Sánchez (PSOE) en La Moncloa. EP

Valido: Hombre que, por tener la confianza de un alto personaje, ejercía el poder de este. RAE

Me llama extraordinariamente la atención el hecho de que ni en las tertulias, ni en los artículos de opinión, ni en las editoriales; se mencione a un personaje que, en la práctica diaria es el que maneja, tras las bambalinas, la forma de gobernar de este gobierno de Sánchez.

Los validos, salvo mínimas excepciones, llevaron a situaciones indeseables a los países en los que, por la incapacidad, la desgana o la falta de determinación de sus reyes, estos cedieron el poder y la responsabilidad a esos Rasputines. España lleva ocho meses gobernada por un valido asentado en la Moncloa. Lo de gobernar es un eufemismo para los tejemanejes que realiza este valido orientados únicamente a mantener en el poder a Pedro Sánchez e incrementarlo en todo lo posible. Al igual que todos los validos, este de la Moncloa es un mercenario que va ofreciendo al mejor postor sus dotes de flautista de Hamelin para atontar a las gentes. Ocho meses llevamos viendo como el PSOE ¿gobierna? a fuerza de eslóganes, ocurrencias, frases y – en ocasiones – rebuznos intelectuales. Este valido servidor del señor Sánchez actúa como los mercenarios de la Florencia del Renacimiento actuaban para mantener en el poder a sus señores. La diferencia está en que aquellos utilizaban la amenaza a los ciudadanos basada en la fuerza, mientras este utiliza la persuasión a base de intoxicar las mentes de los ciudadanos mediante la manipulación e introduciendo en sus mentes tóxicos frente a los que los derivados de la mezcalina, el peyote, la coca y los opiáceos son pura mantequilla. Sabe este valido que el tóxico más potente es aquel que se introduce entre las delicadas sinapsis del cerebro de las gentes con el fin de anestesiarlas, adormecerlas y estuporizarlas. Una vez conseguido esto, solo le basta tocar su flauta de Hamelin, para llevarlas hasta el precipicio. Y todo esto lo hace con el aplauso de Pedro Sánchez que, bien por incapacidad, desgana, falta de determinación o escasez de tiempo debido a sus constantes viajes en el Falcon, ha delegado su poder en este Rasputín del siglo XXI.

Todo marchaba bien, la factoría de ficción del valido, engrasada a tope, hacía hervir las marmitas donde se cocía la última pócima, la que culminaría los bastardos tratos con el independentismo y presentaría a Pedro Sánchez como el «normalizador» de la vida de los españoles, el «príncipe de la paz». El valido estaba más que satisfecho de como había anestesiado, adormecido a la opinión pública e incluso a los llamados barones del PSOE. Ya nada se interpondría en la perpetuación de Pedro I en la Moncloa. La pócima dio a luz un «relator». La vicepresidenta, Carmen Calvo, eufórica esparcía la buena nueva por toda España. Y aquí fue el rechinar y crujir de dientes, pues el «relator», muy al contrario de lo esperado por el valido muñidor de estratagemas, hizo saltar en pedazos toda su estrategia al conseguir lo contrario de lo que perseguía: en vez de adormecer aún más a la ciudadanía, la hizo despertar del sueño inducido por los tejemanejes del valido en la factoría de ficción. La paradoja de que un gobierno gobierne un país apoyado en los votos de quienes quieren destruirlo, nunca vista en los anales de la democracia mundial, había terminado.

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