ANALISIS

Jiménez Losantos: «Pedro Sánchez ha tenido al terrorismo como socio y la telecalumnia como costumbre»

Jiménez Losantos: "Pedro Sánchez ha tenido al terrorismo como socio y la telecalumnia como costumbre"
El periodista Federico Jiménez Losantos y Pedro Sánchez (PSOE). EP

El discurso de investidura que Falconetti no pronunció ante el Parlamento en la moción de censura contra Rajoy, porque dijo que era sólo para convocar elecciones «a la mayor brevedad posible», y que endilgó este viernes a los periodistas atónitos es el mayor ejercicio de desvergüenza en la historia de los inquilinos de la Moncloa.

Y mira que hemos alojado allí a basura intelectual o moral de toda laya y condición: de aquel González del «OTAN, de entrada, no» al «Sí a la Alianza (que era la OTAN) por el bien de España», al Rajoy que tras irse de copas y no dimitir de la Presidencia del Gobierno evitando la llegada de los golpistas al Poder dimitió de la del PP pocos días después porque «es lo mejor para mí, para mi familia y para España», pasando por el infame Zapatero, resucitando a la ETA y la Guerra Civil, hemos soportado discursos arteros, abyectos y repugnantes. Como el ejercicio de mendacidad protagonizado este viernes por Sánchez, ninguno.

Refundando una legitimidad

Sólo alguien carente del menor decoro intelectual, o sea, un Doctor Cum Fraude, cuya tesis doctoral fusilan varios «negros» y cuyo último libro lo ha escrito otra, se atrevería a recordar precisamente la moción de censura que le aupó al Poder sin pasar por las urnas, y encima explicar el carácter «constructivo» que, copiado de la alemana, tiene en nuestra Constitución.

¡Pero si él mismo renunció a presentar un discurso alternativo de Gobierno, porque se trataba sólo de echar a Rajoy «por corrupción», y eso por media línea corrupta deslizada en una sentencia por un prevarijuez de la banda de Garzón! ¿Y qué programa de Gobierno podía salir de la alianza del PSOE con el golpismo catalán, el separatismo vasco y el comunismo venezolano?

Pues bien, va el tío y, sin descomponer la quijada equina, dice que su Gobierno, como si hubiera gobernado algo, siempre ha buscado el bien de los españoles, sin sectarismo ni crispación. ¡El asaltatumbas! Y que Él lo ha hecho siempre «dentro de la Constitución».

Si las trolas aumentaran la presión cardíaca, en ese momento habría caído fulminado por un infarto. Recordemos que este sujeto, que si no sabe mentir es porque desconoce la verdad, anunció en la SER un referéndum exclusivamente para los catalanes que «tienen un estatuto que no han votado» y recuperarían los artículos anulados por el Tribunal Constitucional, precisamente los que establecían una Justicia al margen de la española, refugio de todo delito nacionalista.

Humillaciones ante el separatismo catalán

Pero propugnar desde la Presidencia del Gobierno un referéndum contra la soberanía nacional española y el orden constitucional, tan ilegal como el de los que se sientan en el banquillo del Supremo o merodean como forajidos por los arrabales de la Europa corrupta y antiespañola es que los ocho meses de su Gobierno lo han sido de gestos de humillación de los españoles ante los golpistas catalanes, que lo colocaron en la Moncloa.

Este gobierno, que nació legal, se convirtió en ilegítimo desde el momento en que Sánchez no convocó elecciones, como prometió en el Parlamento. Pero es que luego recibió a Torra con lazo amarillo, que ha sido el símbolo de la presidencia de Falconetti, y ha perpetrado una miríada de fechorías.

Recordemos algunas: retiró los recursos contra las ilegalidades de la Generalidad, regaló miles de millones a Cataluña -la última en los fallidos Presupuestos Generales- en detrimento de otras regiones españolas, intentó cambiar el criterio de la Fiscalía en el juicio al Golpe y liberar al golpista Forn, acaudilló una campaña contra la juez Lamela por encausar a Trapero en la Audiencia nacional, apuñaló al juez instructor Llarena cuando lo denunció Cocomocho, destituyó al abogado del Estado y todo su equipo por negarse a cambiar su informe contra los golpistas, porque se negó a firmar «una ilegalidad».

Multiplicó los gestos de acatamiento al discurso y los símbolos del Golpe, pasando siempre bajo el lazo amarillo gigante que es el pórtico de la Generalidad del catanazi z, el que escribió que el español es «la lengua de las bestias salvajes» y que los españoles, sobre todo los catalanes que hablan español, tienen «un bache en el ADN».

Y lo realmente imperdonable, delictivo y delictuoso: Sánchez ha aceptado negociar las 21 condiciones impuestas por los golpistas para aprobarle los Presupuestos, lo que supone la liquidación de la soberanía nacional, de toda seguridad jurídica, de la Monarquía y del Parlamento, aceptando una «mesa de partidos» que sustituiría la representación de los ciudadanos por la de unos partidos comprometidos con el golpe de Estado.

Y esto último no fue sólo «sentarse a hablar de todo», como dice el Felón. Fue refrendado por la Vicepresidenta en rueda de Prensa cuando presentó los cuatro puntos que, como alternativa, ofrecía a los golpistas presos o huidos. Y antes, Iglesias los había negociado con Junqueras ¡en la cárcel!

Por tanto, si la campaña electoral emprendida con la excusa de un mensaje institucional, porque para Sánchez la única institución es Él, y su enemigo son «las tres derechas de Colón» -las tres carabelas del cambio-, está meridianamente claro que su propósito es insistir en lo que llevó a la manifestación a partidos y ciudadanos: la seguridad de que Sánchez sólo contempla el futuro junto a los golpistas catalanes, presos y sueltos. Y que ese es el único horizonte de la Izquierda: destruir España con sus enemigos.

Programa comunista, corrupción socialista

Las cesiones y humillaciones ante el golpismo catalán han sido la primera de las tres notas de continuidad de la legislatura ochomesina. La segunda ha sido cumplir el programa económico de la franquicia política del régimen de Maduro: Podemos. Además de su esquiva política sobre la tiranía comunista en Venezuela, a Pablo Iglesias le ha entregado TVE y la parte económica de los Presupuestos, cuya gran hazaña política ha sido la subida del Salario Mínimo, con el inmediato balance de la destrucción de 100.000 puestos de trabajo.

A los comunistas, eso les da igual. Desconocen desde sus orígenes el trabajo real, salvo para usurpar su representación. Y, como típico sociata, Top Falcon se ha apresurado a nombrar amigachos de archiprobada incompetencia para dirigir empresas públicas como Correos.

Pero el nepotismo no ha sido el aspecto más notorio de la corrupción en un Gobierno cuya excusa para asaltar el Gobierno de España de la mano de sus enemigos. Nunca, en ocho meses, ha tenido ningún Gobierno tantos y tan graves casos de corrupción como el gabinete del Doctor Falconetti.

Empezando por la estafa de la tesis doctoral que no hizo y de las mentiras que acumuló proclamando en el mismísimo Parlamento su originalidad y la dimisión de Montón, por otro multiplagio, hasta el primer dimicesado Máxim Huerta, recuperado por la banda de los Goya para la causa progre, los casos de corrupción alcanzan a más de la mitad del Gabinete Fráudez.

Recordemos algunos casos: la condena judicial de Borrell por la venta de acciones de Abengoa para su primera esposa, usando información privilegiada del Consejo donde entró como esposo de la segunda, Narbona. También ésta acusada de corrupción por obligar a Acuamed a financiar las campañas del PSOE.

El astronauta Duque tenía una sociedad instrumental bastante tramposa para no pagar impuestos, como otros ministros. Celaá mintió en la preceptiva declaración de bienes al Congreso sobre el valor de su patrimonio inmobiliario: declaró 300.000, cuando supera los 5.000.000.

Pero el caso más escandaloso de corrupción es el de la Ministra de Justicia, a la que hemos oído en comilonas con el hampa policial y judicial, elogiar el «éxito asegurado» de los burdeles clandestinos de Villarejo para extorsionar a jueces, fiscales y empresarios con «información vaginal».

Tarea a la que se unió delatando la tendencia sexual de Marlaska y la supuesta corrupción de menores de miembros del Supremo en Colombia. Su entrañable Garzón tenía, por ejemplo, un empresario como cliente, en favor del cual la fiscal Delgado informó en la Audiencia Nacional y evitó que fuera extraditado a Guatemala por sobornar al mismísimo Presidente. La ojiplática con fantasías trifálicas ha sido el pago a la pandilla garzonita por la media línea de Prada contra Rajoy en la sentencia del Caso Gurtel.

Votar y botarlo es de absoluta necesidad

Nueve ministerios, dos secretarías de Estado y la propia Presidencia del Gobierno han sido alcanzados por la maldición de Frankokammon. Lo último, al anunciar la exhumación, ha sido la inhumación de la legislatura.

Sin embargo, Sánchez insiste en pasear la momia como la plebe parisina exhibía en una pica la cabeza de la mejor amiga de María Antonieta ante la ventana de la celda donde esperaba la muerte, tras afrentarla con la peor de las calumnias: la falsísima seducción de su hijo, el delfín de Francia. Así empezó el imperio de la Izquierda totalitaria: con el terror y la calumnia.

El Felón ha tenido al terrorismo como socio, la telecalumnia como costumbre y el anuncio de las cosas como hazaña de Gobierno. No ha gobernado en serio un solo día, pero ha mandado una barbaridad en todos ellos. Y aspira a seguir haciéndolo.

Derrotarlo en las urnas es tan necesario como respirar.

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