Análisis

Manuel del Rosal García: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”

Manuel del Rosal García: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”
“Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”

«Un gobierno puede ser democrático en sus orígenes, pero tiránico en su comportamiento» Jean-François Revel en su ensayo «El Estado megalómano».

Revel publicó este ensayo en el año 1982 sobre las consecuencias nefastas del primer gobierno del partido socialista en Francia con Miterrand a la cabeza. Como saben todos los que vivieron esos momentos, el fracaso de ese gobierno vino por los métodos implantados por Miterrand que causaron cambios que no estuvieron autorizados por el electorado, al cual engañó. Revel comienza el ensayo con estas palabras: «Porque la mayor parte de los regímenes o de los gobiernos que se autodenominan «socialistas» – con comillas en el original – y a los que nadie escatima esta calificación, para merecerla han debido cumplir las tres condiciones siguientes: bajar el nivel de vida, incrementar las desigualdades, restringir las libertades»

La moción de censura forma parte de los instrumentos de la democracia para alcanzar el poder. Pedro Sánchez lo alcanzó hace nueve meses. Esto no quiere decir que las formas y los métodos empleados por su gobierno sean democráticos, ni mucho menos. Si nos fijamos atentamente su gobierno se parece más a un gobierno de tiranía que a un gobierno basado en lo que él (Pedro Sánchez) llama continuamente «diálogo» y «consenso». La tiranía del gobierno Sánchez se apoya en los decretos leyes que, de continuo, salen los viernes del consejo de ministras. Decretos que le sirven a él y a su gobierno para enmascarar su tiranía, haciendo un uso perverso de la democracia.

En la segunda mitad del siglo XVIII surge en Europa lo que se conoce como despotismo ilustrado. La frase con la que sus fundadores lo definen es esta: «Tout pour le peuple, rien par le peuple» («Todo por el pueblo, pero sin el pueblo»). Esta forma de gobierno permite al gobernante, sea rey o primer ministro, tener todo el poder sin necesidad de justificar sus acciones y donde el pueblo no debe criticar o juzgar dichas acciones. El gobierno de Sánchez se parece más a aquellos gobiernos déspotas, pero eso sí, ilustrados que a un gobierno demócrata. La diferencia entre aquellos del siglo XVIII y este nuevo gobierno déspota de la pandilla de Sánchez, es que aquel era ilustrado y este carece absolutamente de ilustración, quedándose, a lo más, en que su presidente es un plagio de doctor. Y donde más coinciden es en que ambas formas de gobierno se justifican por ser para el pueblo, pero sin el pueblo. Sánchez no cuenta con el pueblo para nada, salvo para embaucarlo con el fin de mantenerse en el poder. Y para embaucarlo le concede las migajas del banquete que él, sus ministra y allegados se meten en sus orondas barrigas.

Que un gobierno al que se le llena la boca de diálogo y consenso gobierne mediante el despotismo que le permiten los decretos leyes, es indecente y roza los límites de la Constitución; además de imponer sus condiciones inexorablemente a todos los ciudadanos sin que estos pueden opinar. ¿Para qué el Congreso donde se debaten las leyes? A partir de ahora y mimetizando este gobierno déspota, cualquier gobierno por muy en minoría que esté, puede gobernar de forma autoritaria y déspota pasando por encima de la opinión de los ciudadanos, del Congreso y del Senado; le bastará reunirse un viernes y sacar de la negra chistera de su despotismo, un decreto ley aún más negro.

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