Análisis

Victor Entrialgo De Castro: «El juicio y el problema sentimental catalán»

Victor Entrialgo De Castro: "El juicio y el problema sentimental catalán"
Tribunal y acusados del procés

El problema sentimental catalán, manipulado para exacerbar a una minoría con poco criterio, desapareceria en hora y media si, al remover su tumba, resucitase Franco al pretender el presidente felón movilizar a otra minoría con poco criterio.

Aquellos separatistas que no gurgutaron durante la dictadura se prevalen hoy de la democracia para atacarla, como el ejército traidor aprovecha las concesiones del vencedor para romper la tregua.

Por eso si uno no repara en que lo que buscan éstos siempre es la reacción del Estado y lo que pretende el Supremo es no darles munición para que acudan a Estrasburgo, no se explicaría por qué el Presidente mantiene a raya a las acusaciones y tiene mayor condescencia con las defensas. Condescendencia excesiva con algunos testigos que para negarse a responder a la acusación particular, insultan sentimentalmente al letrado de la misma diciendo que se trata del representante de un partido fascista sin justificar tal aseveración en prueba o fundamento alguno.

Si se ha constituído en acusación popular es porque la ley lo permite y por tanto su papel debe hacerse respetar por el Presidente cuando los anticapitalistas repiten entre sus eslóganes y frases hechas su palabra favorita: «facha». Una palabra con más usos en su boca que una navaja albaceteña, porque les sirve para casi todo, entre otras cosas designar a cualquier persona o cosa que les inspire miedo o amenaza. Donde hace cuatro dias decían «que viene el coco», hoy dicen «facha». Igual de infantil.

Aparte de «facha, culo, pedo, pis…» estas «feaministas» de la CUP, Podemos o separatistas de Puigdemont o de Esquerra, cuando se pone feo pierden el trasero pero no en Rusia, Corea del norte o Venezuela, sino ¡en Suiza! adonde van de tiendas a quitarse el hábito como Marta Rovira, o a quitarse el flequilloburro, como Ana Gabriel o la Colau que, aun con escaso resultado, no sale de la pelu.

¿Se imaginan ustedes si el letrado «insultado» como «fascista y ultraderechista», de la acusación particular, en lugar de morderse la lengua se hubiera levantado y contestado como sigue…..: «Señoría, para protestar enérgicamente por los graves insultos y descalificaciones. Esta acusación no va a interrogar a estas «feaministas», comunistas y anarquistas de la CUP, esbirras de los separatistas, que buscan a través de la política la represión de traumas personales y son un grave peligro para la Nación….»

Pues no lo permitiría y reconvendría al letrado. ¿Por qué entonces se les permitió a ciertos testigos que luego abandonarían la Sala, la descalificación que dejaron en el aire de la Sala como una sonora ventosidad sin responsabilidad alguna?

Ciertamente la tarea del Presidente Marchena no es fácil. No sólo por no dar munición a estos ñoños para Estrasburgo, cuando España debería haber ignorado las sentencias ridículas de este Tribunal hace ya mucho tiempo, como hacen ingleses, alemanes y franceses. Sino porque, como problema sentimental que es, los separatistas, como los adolescentes, tienen que encontrar sus «límites» que, aunque no lo parezca iban buscando, porque, de lo contrario, y ese es el mayor peligro, se desbordan.

Como hemos visto, el problema catalán se ha saltado los límites de la soberanía popular, la ley y la voluntad de más de la mitad de los catalanes. Ese es el problema fundamental de esta milonga sentimental. Que ese desbordamiento precisa límites, que debieron llegar antes y debe poner ahora el Tribunal Supremo y el 155, evitando así repetir el error histórico según el cual en España nadie hace nada, no vaya a ser, hasta que se arma la de Dios es Cristo.

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