Análisis

Manuel del Rosal: «Los esbirros del régimen»

Manuel del Rosal: "Los esbirros del régimen"
Carmen Calvo RS

Esbirro: Persona que trabaja y sigue servilmente a su superior por dinero o interés. RAE

El nuevo gobierno de Andalucía saca a la luz 500.000 personas en listas de espera sanitaria que el régimen socialista mantenía ocultas.

Un alto cargo de Calvo dio la orden de que funcionarios trabajaran para el PSOE.

Yo creo que esbirros los ha habido siempre, probablemente desde que el hombre puso los pies sobre este sufrido planeta. A lo largo de la historia de la humanidad siempre ha habido esbirros al servicio de un señor que les pagaba de alguna forma por su servidumbre y su vileza. El esbirro hace lo que le ordena su señor sin importarle el daño que pueda hacer a inocentes. En su mezquindad, ruindad y vileza solo se mueve por interés y por dinero. Los esbirros son como ratas, pero no de alcantarilla, sino de superficie y, por tanto, mucho peores que aquellas. Las alcantarillas en las que se mueven estas ratas de superficie o esbirros – quiero aclarar que los esbirros no distinguen de sexo, los hay tanto hombres como mujeres – eran antes los salones de palacio y hoy los despachos de los ministerios del gobierno central y de las consejerías de los gobiernos autonómicos, sin olvidar a los medios de comunicación e información que, a su vez, son los esbirros del poder. Estamos rodeados por los esbirros, lo aseguro. Visten de cuello blanco y corbata ellos y de vestidos de último diseño ellas, pues se lo pueden permitir con las sinecuras que sus señores les pagan por servirles vilmente y en posición genuflexa. Los dos últimos casos conocidos de esbirros a sueldo han sido descubiertos en Andalucía y en la Vicepresidencia del gobierno, pero no vayamos a creer que no hay más; hay muchos más que no salen a la superficie; podríamos decir que no existe institución pública y privada en la que no pululen los miserables esbirros. Lo que pasa es que en la política y en los medios de comunicación e información, es donde se asientan los mayores caladeros de estas ratas, cuyas maniobras en la oscuridad faltas de ética y sobradas de vileza, ruindad y mezquindad pueden arruinar, no solo a una persona, sino a colectivos de todo tipo, incluso a un pueblo.

Lo descubierto en Andalucía y lo que ha fluido de las alcantarillas del ministerio de Calvo, no se podría haber dado si no existieran los esbirros; que no se puede ser más esbirro para, siendo un funcionario de sanidad, no buscar lo mejor para el enfermo que necesita de esa sanidad, sino perjudicarlo con tal de servir a quien le paga sus vilezas. En el caso del ministerio, hay que ser esbirro para maquinar en los oscuros sótanos donde esconde su vileza, los mecanismos que, para ayudar al partido en el poder, no dudan de afectar negativamente a los ciudadanos.

Al poco tiempo de entrar en la empresa donde trabajé durante treinta años, un jefe, hombre ya en los sesenta, amable y lúcido, me dijo: «Manolito, ten cuidado con lo que haces y dice cuando estás con otros. Siempre, siempre hay un esbirro de guardia 24 horas al día 365 días al año tomando nota para joderte»

Esbirros: ¿¡Y a esas ratas quien las mata!?

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