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¿Cuántos barcos de salvamento tiene el Vaticano?

¿Cuántos barcos de salvamento tiene el Vaticano?
El Vaticano, de noche Agencias

Es conocida la pregunta que formuló Josep Stalin al ministro francés de Asuntos Exteriores Pierre Laval (fusilado al final de la II Guerra Mundial por traición a la patria), cuándo éste, en mayo de 1935, le propuso un pacto Franco-Soviético frente a un posible ataque de Alemania y que Moscú rebajase la presión que ejercía sobre los católicos rusos puesto que esta medida ayudaría a mejorar las relaciones del gobierno soviético con la Santa Sede. En ese momento Stalin le preguntó a Laval: «¡Ah, el Papa! ¿Cuántas divisiones tiene el Papa?».

Pues bien, algunos, cada vez más y no sin ironía tras escuchar al Papa Francisco sus reiteradas declaraciones para que los países occidentales abran sus fronteras de par en par a la inmigración ilegal y no levanten muros con concertinas o sin ellas («lloré» al ver las de Ceuta y Melilla), se preguntan ¿cuántos barcos de salvamento tiene el Vaticano recogiendo a los inmigrantes ilegales con los que trafican las mafias y alientan determinadas ONG?, y a ¿cuántos acoge el Estado del Vaticano? en sus 44 hectáreas (0,44 kilómetros cuadrados con 4 kilómetros de frontera), en donde habitan unas 800 personas y en las que cabrían, sin apretujones, varios miles más, hasta igualar a Mónaco, donde hay 34.044 habitantes por kilómetro cuadrado.

Para estos irritados con las palabras del Papa Bergoglio, que van más allá de la contenida reacción del ministro José Luis Ábalos: «que llame la atención de los países que no practican salvamento», Francisco debería volver, en este y otros asuntos, a la milenaria diplomacia vaticana para no olvidar que, además de ser el líder espiritual de más de 1.250 millones de católicos es también el jefe de un Estado que mantiene relaciones diplomáticas con 180 países, la práctica totalidad de los miembros de la ONU, organización internacional a la que pertenece como Estado observador permanente. Esta dicotomía exige a cualquier Pontífice caminar con pies de plomo para no pisar muchos callos porque alborota el gallinero, como ahora ocurre con parte de los españoles a causa de las declaraciones del Papa contra el Gobierno, su silencio ante el desafío independentista de parte del clero y de la cúpula religiosa catalana, y su apoyo en este asunto de la inmigración ilegal a populistas y separatistas, como a Ada Colau y al activista-presidente de la Generalitat, Quim Torra.

Son los gallos del gallinero encandilado, muchos irreconciliables con Pedro Sánchez pero unidos temporalmente ante el Papa argentino, los que ahora claman por los fuertes reproches que Francisco lanzó contra el Gobierno en la entrevista a Jordi Évole, criticando que el Ejecutivo impida que el barco español Open Arms, atracado en Barcelona, pueda continuar recogiendo inmigrantes ilegales en el Mediterráneo central: «Que quede claro» que la orden es del Ministerio de Fomento español, apuntó Bergoglio. «¿Para qué se hace? ¿Para que se ahoguen?, se preguntó con crudeza el Pontífice. A lo que Ábalos respondió que se está realizando una «mirada parcial» porque «el Gobierno español es el que más activamente está salvando vidas en el mar. Es tremendamente injusto pretender llegar a la conclusión de que estamos dejando que se ahoguen». Y es «injusto» porque el Open Arms es un barco que hace salvamento en otras latitudes y, por tanto (y según la Ley del Mar), es responsabilidad de otros países que no le dejan atracar en sus puertos con inmigrantes a bordo. Países, subrayó, «que el Papa conoce muy bien», en referencia a Italia y a su vicepresidente, Matteo Salvini, perseguidor furibundo de la inmigración ilegal.

Francisco no se limitó a criticar al Gobierno, sino que contrapuso la actitud del Gabinete de Sánchez con la que, a su juicio, defienden la Generalitat de Cataluña y la Alcaldía de Barcelona: «Me parece mal (que impidan hacer el trabajo a estas organizaciones no gubernamentales). Pero ahí hay que distinguir, ¿eh? No está parado por las autoridades de Barcelona, sino por el Gobierno nacional. El puerto no pertenece a una Autonomía, a una región española…». «Depende del Ministerio de Fomento», le apuntó Évole, a lo que el Papa enfatizó: «Que eso quede claro, porque a mí me consta que las autoridades de Barcelona están dispuestas a recibir, a acompañar, a promover y a integrar. Me consta porque yo he hablado con esas personas. Me parece una injusticia» (en febrero, el Papa recibió, entre otros, a Ada Colau, Manuela Carmena y Óscar Camps, fundador y director de Open Arms).

Por primera vez en esta larga campaña electoral, buena parte de la derecha, del centro y el Gobierno socialista están de acuerdo en defender conjuntamente a España de las críticas del Papa Francisco («Iré a España cuando haya paz»), y algunos se suman a quienes preguntan ¿Cuántos barcos de salvamento tiene el Vaticano? y ¿Cuántos inmigrantes ilegales acoge cada año en el Estado del Vaticano? Un poco exagerado. O no, que diría Rajoy.

Autor

Jorge del Corral

Hijo, hermano y padre de periodistas, estudió periodismo en la Escuela Oficial de Madrid. Ha trabajado en cabeceras destacadas como ABC y Ya. Fue uno de los fundadores de Antena 3 TV. Miembro fundador de la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y del Grupo Crónica, creador de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión (ATV) y fundador de la Unión de Televisiones Comerciales (UTECA). Un histórico de la agencia EFE, donde fue subdirector y corresponsal en Roma.

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