Análisis

Rafael López Charques: «Ofertas de primavera»

Rafael López Charques: "Ofertas de primavera"
La encuesta de ABC sobre las elecciones andaluzas del 2 de diciembre de 2018. GAD

Con la sana intención de facilitarnos la vida, nuestros trabajadores políticos, haciendo suyo el que «a quien madruga Dios le ayuda», ya han iniciado su campaña de ofertas de primavera, incluso los que se declaran ateos. Ello no es de extrañar, pues suponemos que aplican aquello de que «Dios de un amigo aunque sea en el infierno», por lo que si madrugando el de arriba me ayuda, bienvenida sea esta última.

Debemos alegrarnos de que al parecer hay bastante competencia entre ellos, lo que en buena lógica, beneficiará al consumidor, es decir, a los no políticos que constituimos el pueblo sufridor.

Las encuestas, cada una de su padre y de su madre, no acaban de decantarse claramente por ninguna opción, lo que añadido a que «donde menos se espera salta la liebre», lleva a nuestros incansables políticos a competir duramente entre ellos, comprometiéndose sin ganan, a tomar una serie de medidas que beneficiarán a todos. Al tiempo, y como somos ignorantes y fáciles de engañar, nos explican, por nuestro bien, las mentiras con que pretenden embaucarnos sus contrarios.

No obstante como seguramente han oído más de una vez eso de que «más sabe el diablo por viejo que por diablo», en el fondo temen que sea cierto, y aunque no muy listos, intuyamos en que se materializarán realmente sus ofertas, si llega el momento de ello, por lo que tratan desesperadamente de maquillarlas para hacerlas lo más atractivas posibles, al tiempo que se guardan las espaldas buscando posibles chivos expiatorios por lo que puedan hacer.

El actual desgobierno en funciones ha logrado sacar adelante seis decretos leyes, sobre distintas materias. La pregunta es inmediata, ¿eran de urgente necesidad como exigen la legislación?, ¿o pura labor de propaganda cara a la galería? Si de verdad eran tan urgentes, ¿por qué no las tramitaron como leyes normales, a su debido tiempo, en el Congreso? La alegación de falta de tiempo no se la cree nadie. Si el presidente por accidente, y actualmente accidental, hubiese viajado menos y cogido tan solo los días de vacaciones que según la normativa vigente le correspondían, como a cualquier trabajador, tiempo le hubiese sobrado. Claro que es mucho pedirle. Viajar y lucirse en sus viajes le gusta más que a un niño unos cromos, pero lógicamente le cansa, por lo que tiene que coger días extras de vacaciones.

Las ofertas no solo se lanzan a los sufridos ciudadanos, sino que también de una fuerza política a otra, que cuando tienen aceptación, generalmente dan lugar a auténticos cambalaches.

Por ejemplo, nuestro agonizante ejecutivo hace continuos guiños no solo a los separatistas catalanes, ahora también a los vascos. ¿Razón? Salvo que el mundo se ponga patas arriba, sabe que sus votos le serán imprescindibles si tiene la posibilidad de formar gobierno. ¿Dónde queda la unidad de España y el acatamiento a la Constitución? Tanto a unos como a otros son temas que les traen sin cuidado. El último ejemplo es lo ocurrido en el parlamento vasco; de los independentistas del otro extremo vale más no hablar.

Según últimas noticias, el morado no solo se ofrece para formar gobierno, sino que exige formar parte del mismo. Por otra parte, parece ser que el gobierno no actuará ante el intento del racista catalán de crear una policía patriótica, lo que entendemos que es un adelanto de los futuros los pagos.

Una curiosa oferta es la del interino, el cartel con su foto (no podía faltar) ofreciéndonos «haz que pase». Hechas cábalas sobre el tema, creemos que por fin nos está pidiendo algo racional y beneficioso para todos los españoles, que le ayudemos a irse. Lógico, el ya tiene el resto de su vida asegurada.

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