Análisis

Manuel del Rosal: «28 A: Complicidad vergonzosa»

Manuel del Rosal: "28 A: Complicidad vergonzosa"
Pedro Sánchez con Joan Tardà y Gabriel Rufián. EP

«Existe solidaridad y participación vergonzosa entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo deja hacer» Víctor Hugo, poeta, dramaturgo y escritor francés.

Una anécdota en el parlamento inglés cuenta que uno de los lores, tomando el té con sus compañeros y hablando de la política, se dejó caer con lo siguiente: «Yo no creo en la democracia» Todos quedaron asombrados de que uno de los parlamentarios más reconocidos dijera eso y le invitaron a que lo explicara. El lord llamó al camarero y le preguntó que opinaba del nuevo acuerdo sobre las relaciones comerciales con la Commonwealt que va a ser sometido a la opinión pública. El camarero contestó diciendo que él no tenía ni idea de lo que representaba la Commonwealt. – ¿Pero, usted va a votar? Preguntó el lord. – ¡Por supuesto ejerceré mi derecho a voto! «El voto de este hombre, que desconoce que es la Commonwealt, como funciona y para que funciona, puede decidir el futuro del acuerdo. Por eso no creo en la democracia»

Ya en nuestros días, Jason Brennan, filósofo americano y profesor de la Universidad de Georgetown habla de que el problema de la democracia son los votantes. Más exactamente, los votantes desinformados que, según los estudios, son la mayoría. Brennan pone como ejemplo de errores garrafales de la democracia basada en «un hombre un voto», lo que sucedió en Alemania en 1932 cuando el partido Nacionalsocialista alcanzó el poder, y el reciente fiasco del Brexit de 2016.

Yo vengo sosteniendo que, además de los desinformados, hay tres clases más de votantes: los que votan al estilo de ¡viva er Beti m’an que pierda!, los que lo hacen creyéndose estúpidamente las promesas de quienes más prometen y los que – los menos desgraciadamente – lo hacen desde el raciocinio y la responsabilidad. Hace tiempo que se debería haber asumido que, no solo tiene responsabilidad los políticos, sino que también la tienen quienes los eligen «libremente»; es decir, los ciudadanos.

Hasta hoy todas las encuestas dan como ganador de las próximas elecciones del 28 de abril al PSOE, pero no tan ganador que pueda gobernar en solitario, para poder gobernar tendría que aliarse con independentistas y Bildu, además, por supuesto, de con Podemos. Y es aquí donde entra el meollo de la cuestión: a partir del próximo 28 de abril España será gobernada por un gobierno elegido libremente por los ciudadanos…pero ¿por cuales ciudadanos? Los que votan como ¡viva er Beti m’an que pierda!, los que están desinformados, los que estúpidamente creen en los partidos que más promesas hacen para luego no cumplir o esos pocos que quedan y votan pensando en España, y en que durante cuatro años un gobierno nos va a gobernar para bien o para mal. Los españoles debemos votar el 28 de abril, no solo pensando en «nuestro» partido, sino pensando en que alianzas deberá hacer para poder gobernar. Y esas alianzas están claras tanto por la izquierda como por la derecha. Por la izquierda es volver a ese gobierno genuflexo ante los independentistas, Bildu y la izquierda rancia y que huele a naftalina de Podemos; y por la derecha…ya veremos. Un nuevo partido ha irrumpido y el horizonte de derechas puede dejar de ser un horizonte de cobardías, traumas y complejos. Ojalá ese 28 de abril marque el inicio de una democracia basada en el sentido común, porque los ciudadanos han votado con la cabeza en vez de con las tripas. Nos jugamos mucho más de lo que se piensa, nos jugamos el modelo de país que queremos tener, la economía y el futuro de nuestros jóvenes. La responsabilidad de lo que salga no es de los políticos, es de los ciudadanos que tenemos el poder del voto.

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