Análisis

Victor Entrialgo De Castro: «Solo falta la sorpresa»

Victor Entrialgo De Castro: "Solo falta la sorpresa"
Candidatos y moderadores de El Debate Decisivo

El formato de concurso me recuerda los primeros debates en el salón de actos del colegio. Con los enemigos a las puertas de los muros o haciendo apología del golpe desde la cárcel, los cuatro evangelistas presentan la cosa como si fuera pasapalabra. Cesta y puntos. Pero ya me quedo más tranquilo. Pensiones, becas, permisos, exenciones. No nos va a faltar de ná.

El hecho de que haya habido estos dias atrás tantas encuestas pone de manifiesto que éstas no se hacen para averiguar el sentido del voto sino para inducirlo. Por eso las encuestas son más bien el paracaídas que Tezanos tira desde el Falcon para tratar de recoger al Presidente con los votos de Podemos, aunque cada partido compre el suyo.

La diferencia con el resto de la Europa más próxima es que allí los políticos no están todos los dias en el telediario o en televisión. La gente no conoce casi a sus políticos. Hablan en el parlamento porque allí está más clara la representación. Asistimos aquí a una retroalimentación de la política y los medios convirtiendo aquella en espectáculo, carente del sosiego necesario. En este pais los políticos debieran hablar menos y actuar más.

Falta la educación que se mama, la que se corrige y la enseñanza que nunca han sido capaces de pactar y que tanta falta hace en un país que da tantas voces en los sitios cerrados. En cuanto a la educacion física, no hablaron de llevar al Estado al gimnasio para que adelgace y a la vez sea más ágil, rápido y eficaz, para resistir antes y más contundentemente los golpes, para cortarlos de raíz. Por eso, por la desigualdad entre territorios y los excesos autonómicos planeó sobre los debates, aunque todos trataran de ignorarla, la sombra de VOX, que sobrevolará hasta el domingo.

Por eso, «este país no se merece», a un revolucionario que se convierte en los debates en un cura para irse a vivir a Villa Tinaja en Galapagar. Este señor que cita a todas horas a los bancos menos el que le dió el crédito, hace cuatro dias quería tomar el cielo por asalto con un tono de matón violento, hoy enseña el señuelo de la constitución y el podemismo zen para seguir siendo casta, el mismo que ha perseguido desestabilizar el Estado para sustituirlo por Venezuela dice ahora que «hay que tener altura de Estado». Lo que hay que oír.

«Este país no se merece» que un mentiroso que ha utilizado la traición para llegar al poder y permanecer en él se vuelva a hacer con el Gobierno de España. El Presidente trilero, el de la relación bilateral con Cataluña, la segunda parte contratante de la primera parte contratante, que busca el pacto con los separatistas y el voto del etarra Otegui, para ser Presidente, insiste muy firme en que, no es no, si es si, siempre es siempre, nunca es nunca. Y dos huevos duros.

En el propio tono de voz y el movimiento de las manos está la diferencia la derecha y la izquierda. La izquierda imposta los graves y abre las manos como en la homilía como curas que luego no predican con el ejemplo. Los de la derecha, más ingenuos, más agudos, hace gestos con los brazos de arriba abajo, con las manos y entrega tesis copiadas.

Por supuesto que España es la unidad en la diversidad. Es una obviedad.
Pero los políticos de este país tienen que hablar menos y actuar más.
Porque el enemigo no sólo está cerca. Está dentro.
Y Sanchez pretende incluso meterlo en el Gobierno.

Ya pasó el concurso. Ahora sólo falta la Sorpresa.

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