Análisis

Victor Entrialgo De Castro: «La toga de Pilatos»

Victor Entrialgo De Castro: "La toga de Pilatos"
Poncio Pilatos

A éste paso, el Parlamento europeo se va a llenar de prófugos de la justicia de los 27 países que forman parte de la Unión. Bruselas ya lo está y ahora Estrasburgo, preciosa y aburrida, se va a llenar de delincuentes que consiguen un salvoconducto para huir de la justicia.

Para acceder al Parlamento europeo hay que hacerlo a través de las elecciones que se llevan a cabo en cada estado miembro. Y resulta que, paradójicamente, los huidos de la Justicia de un Estado miembro acuden a esa misma Justicia para reclamar sus derechos, en el caso de Puigdemont, su supuesto derecho a ser elegido como miembro del Parlamento europeo.

La Sección Tercera de la Sala IV de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo vistiendo la toga pretexta, que es blanca en lugar de negra, ha visto ayer el caso del bandolero Puigdemont, instigador y autor principal de un golpe contra el Estado que le ha remitido la justicia ordinaria.

Un golpe que proclamó una República dentro de una región de un Estado de la Unión Europea, violentando el Estado de derecho y la normativa los principios de la Unión, llegando a proclamar «una república dentro de una Monarquía». Un golpe que lo fue también frente al propio Tribunal Supremo, cúspide de la Justicia, uno de los tres Poderes del Estado atacado.

Un golpe que, dentro de la estrategia largamente preparada por los golpistas desde dentro del propio Estado, sigue activo a fecha de hoy, con independencia de que estén siendo juzgados sus principales autores en la Sala II de lo Penal del Supremo.

Y ocurre que en «el caso del bandolero Puigdemont», que huido de la justicia pretende presentarse a las elecciones europeas, la sección tercera de la Sala IV del Supremo afirma que ellos no le impedirían el derecho de sufragio pasivo pero que si así lo decide así la justicia ordinaria, ellos se lavan las manos.

Resulta dif’icil de entender que el Supremo, -aún pensando en no interferir en el juicio del proceso y con ese temor reverencial a que le enmiende la plana el Tribunal de Estrasburgo formado por jueces de Andorra o Malta cuyas ridículas decisiones los paises serios como Francia, Alemania o el Reino Unido se las pasan por el arco del triunfo,- se niegue a respetar las decisiones de la Junta Electoral Central o no interprete las lagunas del ordenamiento a través de una analogía flagrante, delegando el asunto en la justicia ordinaria.

Para ello critica a la Junta Electoral General, de la que algunos magistrados forman parte, por haber encontrado fundamento jurídico para la denegación de la pretensión de Puigdemont y sus huídos secuaces, en no tener el domicilio en España, requisito que no viene «expresamente» en la literalidad de la ley.

Pero la situación de excepcionalidad de un Estado de la Unión en peligro por obra de un golpe inconstitucional tiene que tener mecanismos de defensa para defenderse frente a un golpe, como esa analogía evidente y flagrante con los huidos de la justicia, no por un accidente de tráfico sino por un Golpe de Estado contra un miembro de la Unión.

Si la Junta Electoral compuesta entre otros por Magistrados del Supremo, dice que no está en el censo y sirve para no dejar a Vox participar en los debates o para autorizar hacer mítines desde la cárcel, tendrá que servir para el caso del bandolero Puigdemont.

La identidad de razón que exige la analogía está más que justificada en este supuesto y la Unión, y el Parlamento europeo, si no adopta las medidas necesarias, se llenará de Maduros y Puigdemonts.

¿A quien queréis, a Barrabás? ha dicho el Supremo.

Entonces el Supremo, «viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto tomó la cuestión y se lavó las manos diciendo…soy inocente de la elección para el Parlamento europeo de este Barrabás. Vosotros magistrados de la justicia ordinaria veréis».

Este jodío Estado tiene que adelgazar su elefantiasis en las cosas triviales y engordar en las cosas importantes como ésta, su legítima defensa como hacen sus socios, haciendo, si es preciso, caso omiso de las ridiculas sentencias de un Tribunal de derechos humanos Estrasburgo instrumentalizado por etarras y golpistas.

Entre las muchas cosas importantes incomprensibles para los ciudadanos que están sucediendo en este pais está que Pilatos vestido con su Toga praetexta, se lave las manos sin mojarse sobre la legítima defensa de un Estado a través de sus instituciones frente a quienes como Barrabás, atentan frente a él.

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