Análisis

Victor Entrialgo De Castro: «El voto del miedo»

Victor Entrialgo De Castro: "El voto del miedo"
Liverpool DC

La diferencia entre un hombre de Estado y un vulgar burócrata que sólo ambiciona conseguir y conservar el poder, es que el primero tiene como GPS el interés general.

El segundo es únicamente un estratega acomodaticio, un oportunista que cambia constantemente de posición en función de su único fin, conseguir el poder y conservarlo. Desconoce que las formas son tan importantes como el fondo y por eso convoca consultas siendo un interino, robándole besamanos y funciones constitucionales al Rey.

Es evidente que nuestro sistema electoral no sirve para que el pueblo distinga al hombre de estado del vulgar animalote gobernante. Y por tanto urge su reforma porque gran parte de nuestros problemas vienen de ahí. En las recientes elecciones, por citar un ejemplo el partido animalista ha logrado 0 escaños y el partido que encabeza ahora el Golpe de estado contra la Nación, Esquerra Republicana, ha obtenido 12, ¡Con los mismos votos!

Mientras, el partido que proponía poner coto a los separatistas, a los asesinos terroristas de miles de españoles que algunos votantes ignoran u olvidan, a los desmanes autonómicos y sus desmadrados impuestos, a defender la constitución, es catalogado insistentemente como «extrema derecha» desde todas las televisiones, alimento preferente del voto, mientras se les negaba desde el primer dia acudir a desmentirlo a los debates y los presos golpistas hacían declaraciones desde la cárcel. Mientras, ni a los terroristas, ni a los golpistas, ni a la Cup, ni a los podemitas, ni a las asaltacapillas se les llama «extrema izquierda».

La gente en España no lee periódicos, no digamos libros, apenas radio, sólo ve las televisiones de Soraya o sea que las elecciones las gana la España Sálvame o las superficiales redes sociales con 140 caracteres.

Y así, las elecciones son una isla de famosos que se revuelcan en el barro en nombre de sus partidarios, mientras los separatistas se comen la fruta. El miedo al coco creado por los medios y el miedo a perder la covachuela pública y la nómina, han decidido el voto. Los golpes de estado, los intereses de una nación, les importan una higa si no les tocan lo suyo. Pero ya lo están haciendo.

Con muchas regiones demostrando que el subsidio lleva a la ruina, y por tanto se vuelve paradójicamente, en contra del subsidiado, no me creo que haya siete millones de golpistas. Pero si que demasiado pais vive del Estado y pasa de todo lo demás. El pais debe hacérselo mirar.

A todos los votantes rehenes de Sanchez les vendría bien sentarse un rato al lado de Otegui y Puigdemont, asesinos y golpistas que han querido hacer saltar por los aires la Nación y ahora están sacando provecho de ello, gracias al camarada Pedro, eso es lo que ha dicho el voto cobarde de la televisión, el voto del miedo, como si hubiera un enemigo mayor.

En tres semanas los españoles tienen oportunidad de votar sin miedo al centro que las televisiones llaman derecha, o a la periferia colaboracionista de extrema izquierda que en este pais llaman izquierda. Mientras piensan de nuevo el voto del miedo o el de la espabilina, Sanchez tratará de anular a todos.

En la política como en el fútbol viene la sorpresa en el partido de vuelta. Los golpistas apoyados por el propio club de fútbol Barcelona, más los locutores de la televisión de Roures que proclamaron ridículamente que ya no queda en la Champions «ningún equipo de la Liga 1,2,3», para no decir «español». Todos ellos son los culpables de que muchos aficionados españoles no lamenten la derrota del Barcelona en la Champions. Es triste. Pero se lo han buscado ellos.

España debe jugar la vuelta de las elecciones como el Liverpool. Intensos y presionantes. Sabiendo que nunca caminará sola. Y los elegidos jamás podrán ser otros que los que tengan como GPS el interés general.

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