Análisis

Víctor Entrialgo: «La impostura»

Víctor Entrialgo: "La impostura"
Sánchez, rodeado de acólitos, con rostros muy serios.

Para Aristóteles, la política es lo que distingue al hombre de los animales. En España después de una guerra civil hace casi un siglo, aún seguimos a mitad de camino. Hay que profundizar. Para empezar es preciso reconocer al otro, al otro que no somos nosotros, y a partir de ahi pensar cómo podemos entendernos para conseguir lo mejor para nuestra comunidad.

Eso no significa sacralizar el resultado de las elecciones como un oráculo, como si la verdad hubiese sido revelada por las urnas, sino sólo el respeto de una regla previamente establecida para garantizar la vida en comunidad, un punto de partida, para llegar a acuerdos, a pactos, crear proyectos en beneficio del interés general. La política es necesaria.

Es cierto que ver cómo se bambolea Sanchez por Bruselas no ayuda. Alguien que camina con ese amaneramiento y se expresa con esa falta de autenticidad a su llegada a las instituciones europeas no puede más que engañarte. Eso es un conocimiento que surge primero de la intuiciòn y luego de la experiencia.

Si el pais no se diese cuenta de eso seria preocupante. Otra cosa es muchos le voten a pesar de eso. Todo en él es inauténtico, falso, impostado, amanerado, estudiado, insincero, y eso es algo peligrosisimo en un político. Sanchez apuntaba ya maneras cuando no era mas que un trepa en el Partido socialista. Debe reconocérsele primero medios, los de su suegro, para evadirse con toda la peña en California durante un mes del rechazo de la gestora de su partido, y luego perseverancia para volver con la comedia del seiscientos a manipular a las ingenuas y trepadoras bases en un pis pas.

Y así, escoltado por Adriana Lastra de Sancha, y de barbero un señor de Valladolid, se hizo un book y otro con las chicas Vogue de Zapatero, sólo que en lugar de De la Vega, puso a Carmen Calvo, «el dinero público no es de nadie», lo que llevaría a cabo con su desparpajo «Farruquita Montora» y para topar con la Justicia la amiga de Garzón y Villarejo, la reina de las amistades peligrosas.

El hombre que cambia de principios, de Martes para Miércoles, ya sea en España o en Bruselas, presumió ayer de líder del mundo socialdemócrata. El mismo que ha metido a golpistas, terroristas y comunistas en el Parlamento español y europeo y está barajando aún meterlos en el gobierno, tiene ahora una sóla y premeditada estrategia. Combinar lo europeo y lo nacional para desactivar el papel de bisagra que las urnas han dado a Ciudadanos.

Buscar la foto de Rivera con Vox y desacreditarle en el grupo liberal europeo para que a continuación no tenga más remedio que echarse en sus brazos en la política nacional, contándonos el cuento de la lechera y la ultraderecha cuando todo el mundo sabe que en lo que coinciden ambas formaciones es en haber sido una reacción física frente al golpe de estado. En momentos sucesivos y diferentes Vox nació, exactamente igual que Rivera y ciudadanos, para combatir el silencio cómplice y el Golpe separatista continuado en Cataluña.

Claro que tienen que reunirse. Todos y en todo lugar. Excepto los que se alzaron contra la Constitución. Por eso tenemos que marcar de cerca al hombre insincero. Para que, contrariando como tantas veces los intereses generales, no manche a todos para acabar gobernando sólo gracias a Iglesias y los golpistas. Para eso, muchos le han votado.

Pero que cada palo aguante su coherencia y dé luego razón de ella. Habrá que intentarlo todo por el interés general en las comunidades y municipios de España. Pero con las maquinaciones del maniquí que camina amanerado por la pasarela, que no nos vengan con que dos no riñen si uno no quiere. Porque será refrán, pero no es verdad. La única verdad incontestable es su impostura.

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