COLUMNA EN LA RAZÓN

Alfonso Ussía conmueve a sus lectores con una impactante anécdota de uno de los 4 hijos de David Gistau

"No, Papá sigue a nuestro lado y está con nosotros, pero de una manera transparente"

Alfonso Ussía conmueve a sus lectores con una impactante anécdota de uno de los 4 hijos de David Gistau
Alfonso Ussía y David Gistau.

Alfonso Ussía conmueve este 13 de febrero de 2020 a sus lectores desvelando a sus lectores de La Razón una impactante anécdota durante la misa funeral por David Gistau.

Para el escritor y columnista, la reacción de como se tomó la muerte el hijo mayor del tristemente desaparecido periodista de El Mundo es para elevarla a los altares de lo que es asumir las vicisitudes que tiene la vida:

Comienza Ussía hablando de detalles sobre el oficio religioso:

Anteayer, durante la Misa en la capilla del tanatorio de Tres Cantos previa a la incineración de los restos mortales de David Gistau, me sentí emocionado en distintas ocasiones. Me sorprendió el pelo largo del oficiante, el padre don Javier Alonso. Parecía que iba a cantar acompañado de una guitarra eléctrica del decenio de los setenta. Pero su actitud me emocionó. Hablo con una voz rotunda, y con el alma abierta.

Pasaba a contar una anécdota del Nobel Camilo José Cela para luego ya introducir el motivo de su tribuna:

Contaba don Camilo José, que de niño fue expulsado de tres colegios en Galicia. Y que una tarde, el sacerdote director de uno de ellos, acudió al hogar de los Cela a informar personalmente a los padres de los motivos de la expulsión de Camilito. Al abandonar la casa, la madre de don Camilo, la señora Trulock, de ascendencia irlandesa y con familiares anglicanos, le preguntó a su esposo. -¿Por qué en España los sacerdotes no hablan como los maridos?-. Aquí, hay una cierta propensión a la voz meliflua y al tostón sacerdotal. Pero el Padre Alonso nos cautivó con sus palabras a todos los presentes, y éramos muchos. Y culminó su homilía con un hallazgo, la interpretación de la muerte del hijo mayor de David y Romina.

Cuenta Ussía como la esposa de Gistau, Romina, fue preparándoles para lo que era inminente e inevitable, la muerte de su padre:

Su madre, les fue preparando durante semanas para que asumieran la peor de las situaciones. Los niños sufren con mucha más entereza las penas que los mayores. David había muerto, y Romina reveló a sus cuatro hijos que su padre ya estaba en la otra orilla, la nueva vida, esperándolos. Y el mayor, hijo de David y Romina y no de Carmen Calvo, con esa luz brillante e imprevista de los niños, dijo lo que sentía. –No, Papá sigue a nuestro lado y está con nosotros, pero de una manera transparente-. Mejor interpretación de la muerte, imposible.

Eso es la transparencia. El ambiente se llenó de lágrimas, más o menos contenidas, y posteriormente se relajó en una sonrisa colectiva, y por qué no escribirlo, transparente. Un niño nos había enseñado a interpretar su enorme tristeza con la firmeza de su decisión, que no de la fantasía. La familia Gistau, como todas las de buena cuna, se mantuvo serena y destrozada sin aspavientos. No recuerdo en qué necrológica lo leí, pero es muy bueno. La señora inglesa que se abraza al ataúd de su marido y llora con sonoro desconsuelo. Y el amigo que se acerca a ella y le susurra. – Deja de llorar tanto que pareces una italiana-. Inglaterra perdió su prestigio social en el entierro de Diana Spencer.

Y valora que, pese a la tristeza del momento, allí no se montó ningún folclore:

Las palabras emocionadas y profundas del Padre Alonso, salieron de su boca relajadas, sonrientes y consoladoras desde la naturalidad. Nada ficticio. No hubo comedia ni tragedia. Dolor humano, nada folclórico. Señorío antiguo. Todo eso. Los ojos húmedos, pero ni sollozos ni zollipos. Muchos amigos, mucha tristeza, una familia rota pero intacta y un buen cura. Y la transparencia de David en el amparo a sus hijos.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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