La columnista exige la dimisión del ministro si insiste en ocultar lo que pasó en su encuentro con la número dos de Nicolás Maduro

Cristina López Schlichting da un ultimátum a Ábalos para que cuente su secreto con Delcy

"No me extraña que ayer nos tachase Nicolás Maduro de país amigo. Menudo insulto merecido"

Cristina López Schlichting da un ultimátum a Ábalos para que cuente su secreto con Delcy
Cristina López Schlichting y una recreación del encuentro entre Ábalos y Delcy Rodríguez.

Cristina López Schlichting está, como muchos españoles, hasta el gorro de que desde la Venezuela chavista nos pinten la cara y encima tengan la desfachatez de reírse de nosotros.

La columnista de La Razón ha estallado este 15 de febrero de 2020 al escuchar las declaraciones del dictador chavista Nicolás Maduro haciendo befa y mofa de la famosa reunión entre su número dos, Delcy Rodríguez, y el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, en la madrugada del 19 al 20 de enero de 2020 en el aeropuerto de Adolfo Suárez-Madrid Barajas.

Schlichting tiene claro que todo este asunto del encuentro turbio y clandestino de Ábalos con la alta representante del chavismo desprende un tufo peor que el de cualquier túmulo:

Esto de Venezuela y el Gobierno nuestro apesta. Ayer habló Nicolás Maduro en rueda pública de la existencia de un «secreto»: «Delcy no me ha contado ese secreto que habló con Ábalos». Luego nos llamó «país amigo». Dijo que se había puesto en contacto «con España y otros gobiernos amigos para una propuesta de crear un grupo de países para el diálogo en Venezuela». Puagg.

Le llama poderosamente la atención como al final nos vamos a tener que enterar de la verdad de esa reunión, del contenido de la misma, por lo que vengan a decir desde Venezuela, donde está claro que no tienen las hipotecas que en cambio sí hay en España, concretamente en los actuales dirigentes:

Menos mal que Maduro nos cuenta la verdad. Porque aquí, la versión es la contraria. «Venezuela no le importa a nadie», así de taxativa fue ayer Carmen Calvo. Pero Venezuela importa, porque define la gran batalla que se está dando en el mundo. Acabada la guerra fría, hay tres grandes contendientes en el tablero estratégico. A saber, Rusia, Estados Unidos y China. A Putin le importa un rábano la revolución bolivariana, pero le interesa el combate común contra los Estados Unidos. Por eso sostiene a Maduro. Y al alinearnos con Caracas, Pedro Sánchez nos aleja de Europa y Washington. Está en juego la preeminencia de los sistemas libres de Gobierno sobre los tiranos.

Y lo que realmente le indigna a Schlichting es que encima Nicolás Maduro llegue a considerar a España como un país amigo, lo que da buena prueba de que Pedro Sánchez, con tal de agradar a su socio Pablo Iglesias es capaz de desdecirse de sus palabras de hace un año con respecto a Juan Guaidó:

Carmen Calvo da continuidad a las palabras de la ministra de Exteriores calificando a Guaidó, simultáneamente, de presidente encargado de Venezuela y líder de la oposición –un monstruoso oxímoron– y a las declaraciones de Pedro Sánchez llamándolo, sin más, «jefe de la oposición». No me extraña que ayer nos tachase Nicolás Maduro de «país amigo». Menudo insulto merecido. Que nos cuenten el secreto, que esto es todavía una democracia. O lo cuenta Ábalos, o dimite.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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