LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

El Gobierno de Sánchez es una fiesta del pijama más cursi que un koala con tirabuzones

Álvaro Martínez: "Ni en el chalé de Galapagar se vivieron semejantes albricias y alborozos"

El Gobierno de Sánchez es una fiesta del pijama más cursi que un koala con tirabuzones
Irene Montero.

Lo cuentan con mucho gracejo este 19 de febrero de 2020 los columnistas Álvaro Martínez y Luis Ventoso en las páginas de ABC. Ambos no se han podido resistir al ‘atractivo’ de comentar jocosamente el espectáculo que está dando el Gobierno de Pedro Sánchez con toda una serie de imágenes que han acabado rematadas con el famoso vídeo sorpresa de Irene Montero en el Ministerio de Igualdad para celebrar su 32 cumpleaños.

Álvaro Martínez se lo pasa pipa narrando la fiesta del pijama que tuvieron en el departamento ministerial de la pareja de Pablo Iglesias:

Lo pasaron… guay, por utilizar un término que se adapte a la ñoñería del momento. Al menos eso parece en el vídeo de más de siete minutos, nada zarrapastroso sino correctamente editado, que el personal a las órdenes de Irene Montero colgó en internet con la sorpresa que le dieron a su «jefa» con motivo de su 32 cumpleaños. Momento histórico para España, sin duda. Ni en el chalé de Galapagar se vivieron semejantes albricias y alborozos. En realidad, no es que aquello contuviera un gramo de interés para el resto de los españoles; más bien al contrario, el «vídeo-chupiguay» puede dar hasta alipori por lo que contiene de exhibición del poder conquistado y el infantil alarde de lo mucho que trabaja la cúpula del Ministerio de Igualdad, que ni en las minas de Silesia en el siglo XIX.

Critica abiertamente los mensajes que se dejan filtrar en el vídeo donde encima quieren tomar al personal por bobo haciendo ver que trabajan a destajo:

Dime de qué presumes… «Ya he tenido tres reuniones y me quedan otras cinco», asegura una de las figurantes del festejo que a simple vista parece más agobiada por quién se encarga de traer la tarta del cumple que por semejante carrusel de encuentros de trabajo. Luego otras subordinadas insisten en lo mucho que se «curra» allí mientras media docena de ellas preparan la sorpresa de acá para allá por los pasillos del Ministerio, sigilosas para que nadie reviente antes de tiempo tan emotivo evento a la gran lideresa morada. Por fin llega la tarta y todas, no menos de diez, se dirigen a un salón de rica y palaciega decoración en el que «la jefa» sostiene a su bebé, para entonar el típico (y desafinado) cumpleaños feliz. Enternecedor…

Se pregunta qué méritos adornarán el magín del responsable del montaje:

Es imposible imaginar qué cualidades adornan la sesera de quien ideó publicitar semejante vídeo-panegírico de Montero en su salsa ministerial, casi venerada por una entregada cohorte de subalternas que le doran la píldora con un desahogo que causa pasmo por su aire tardo-infantil y su inextinguible obsesión por la imagen. Cuando se fueron a los «ejercicios espirituales» de Quintos de Mora se grabaron los veintitantos ministros cogiendo el autobús en La Moncloa, casi de madrugada. Dos mensajes: «somos el poder» y «no dejamos de trabajar». «Hasta en sábado, eh», especificó la ministra de Exteriores en su vídeo propagandístico del evento. Recuerden «Spain is back» hasta los fines de semana. Hace unos días, vídeos camperos deslomándose por España en Quintos de Mora. El pasado jueves, retransmisión del cumple desde el ministerio de las mil reuniones. ¿Y mañana qué? Quizá una fiesta de pijamas en el Palacio de Invierno, tomado heroicamente y recuperado para la «gente».

Mientras, Luis Ventoso se va a lo general, recordando los episodios de un Sánchez al que solo se le veían las manos en un tuit para hacer ver que trabajaba con decisión por España, imágenes del presidente del Gobierno viendo desde un helicóptero las consecuencias de la tormenta Gloria y, sobre todo, tira de mucha ironía con el caso de la fiesta de Irene Montero:

Soraya Sáenz de Santamaría está de cumple. Así que ordena grabar un vídeo propagandístico para subir a la cuenta del PP, en el que sus secretarias de Estado le dan una supuesta sorpresa en su despacho (sito en un ministerio engalanado en su fachada y vestíbulo con la bandera gay, pues sabido es que todos los españoles a los que representa el Gobierno somos homosexuales). «Soraya tiene una agenda apretadísima, hoy va a acabar supertarde, pero es lo que toca, tía», explica una de las secretarias de Estado haciéndole la rosca a su jefa de la manera más cutrilla. «No tenemos ni tiempo. Así que vamos a celebrar el cumple en medio de dos mil reuniones», proclama otra, como si el hecho de tener que trabajar fuese una espectacular novedad en la vida pública española. Finalmente entran en el despacho con la tarta de cumpleaños y Soraya las recibe con su bebé en brazos, utilizando así a su hijo para la operación propagandística.

Se pregunta sobre lo que diría la prensa, especialmente la de izquierdas:

¿Qué habría pasado? Sentidos editoriales en la prensa global denunciando la utilización de un despacho oficial para la propaganda partidaria. Denuncias de asociaciones progresistas de todo tipo y tamaño porque Soraya se sirve de la imagen de un menor, un bebé, para su autobombo. Críticas desatadas de las asociaciones feministas, porque la ministra no sabe compatibilizar y se lleva a su hijo al trabajo, en lugar de dejarlo en una guardería o con su marido.

Y concluye:

Todo lo relatado lo han hecho Sánchez y la ministra sin ocupación Irene Montero. Pero la izquierda goza de bula para hacer el ridículo hasta el empalago. Nunca se vio en España un Ejecutivo con tanta homilía y tanto azúcar. Un Gobierno más cursi que un koala con tirabuzones.

 

 

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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