Una gestión chapucera, improvisada y sin liderazgo

Si Pedro Sánchez no ha sabido ni proteger a sus ministras, ¿cómo va a poder hacerlo con los españoles?

El Gobierno socialcomunista ha pasado en apenas cinco días de jalear la asistencia a la manifestación del 8-M -pese a que la UE desaconsejó multitudes seis días antes- a pedirle a la población que se quede en casa y limite al máximo el contacto social

Si Pedro Sánchez no ha sabido ni proteger a sus ministras, ¿cómo va a poder hacerlo con los españoles?
Pedro Sánchez y el coronavirus. PD

Una gestión chapucera, improvisada y sin liderazgo, rematada de momento este viernes con una comparecencia penosa, en la que Pedro Sánchez, con cara de funeral, se limitó a anunciar que aplazaba a este 14 de marzo de 2020 la adopciones de las medidas concretas.

La pifia ha contribuido a estimular el pánico entre una población, que ya no se cree nada que venga del Ejecutivo y está alarmada por la reacción tardía, la insolvencia y la descoordinación del Ejecutivo socialcomunista con las CCAA

Si Pedro Sánchez no supo proteger a su ministros del ataque del coronavirus, ¿cómo va a hacerlo con el conjunto de los españoles?

La pregunta, retórica, la lanza al aire Amador G. Ayora este 14 de marzo de 2020 en El Economista y pone sobre el tapete la triste realidad a la que se enfrenta España.

A tenor de de la información que publica este sábado el diario El Mundo, el líder del PSOE debería no solo de dar explicaciones al conjunto de la ciudadanía, sino directamente presentar su dimisión: ‘la UE le avisó una semana antes para cancelar el 8-M y evitar contagios masivos de coronavirus’.

Tenemos un presidente incompetente, desbordado, sobrepasado por los acontecimientos, que no sabe qué hacer y al que sólo preocupa que la crisis sanitaria no le saque a patadas de La Moncloa.

El Gobierno de PSOE y Podemos ha pasado en apenas cinco días de jalear la asistencia a la manifestación del 8-M -pese a que la UE desaconsejó multitudes seis días antes- a pedirle a la población que se quede en casa y limite al máximo el contacto social.

La tarea de los profesionales de la sanidad es prevenir y la de los políticos, adelantarse a los acontecimientos. Y ni una ni otra cosa se ha hecho bien.

La decisión de clausurar temporalmente los centros educativos se debería haber tomado antes, así como la de prohibir los vuelos con Italia.

El propio Simón manifestó en la televisión su asombro porque los seguidores del Atalanta inundarán las avenidas de Valencia sin ningún tipo de control.

Y aún peor. Se retrasó la adquisición de material sanitario para los médicos y pacientes del coronavirus como mascarillas ó trajes y, sobre todo, los test para realizar las pruebas y los respiradores.

Hay un viejo dicho ruso, según el cual todos valen para las fiestas, pero a los jefes de verdad se les mide en los funerales.

Los líderes políticos no se forjan en la prosperidad, sino en la tragedia.

Merkel no ha minimizado la gravedad de la pandemia del coronavirus y Macron ha propuesto a la UE reforzar el control del espacio Schengen e incluso cerrar fronteras en zonas de riesgo. Trump declaró la emergencia nacional. Sánchez, con un mensaje sobrio rayano en el sollozo, se dirigió a los españoles como «compatriotas» pero no logró infundir confianza en su declaración institucional de este viernes.

Hace falta coraje y convicción, además de elevadas dosis de solvencia política y eso escasea en La Moncloa en estos momentos.

Como decía este viernes Luis del Val en el programa de Carlos Herrera, esto no va de llevarse al bebé al Congreso de los Diputados, ni de ir en mangas de camisa a ver al Rey, y de smoking a la gala de los Goya’: «Esto va de vivir y morir».

Un mes después de que la epidemia hiciera su aparición en España y cuando la cifra de contagiados ya supera los 4.000, el socialista Sánchez anunció este viernes que decreta el estado de alarma en todo el país para combatir el coronavirus.

Se trata de una medida constitucional, reglada y acorde al riesgo para la salud pública que entraña una pandemia de estas características.

El problema es que esta medida llega tarde y mal

Y el fracaso sanitario no es lo único, porque en el frente económico, la inacción es brutal.

El presidente socialista, obsesionado todavía con freirnos a impuestos, se ha conformado con dar un aplazamiento de los pagos de cuotas de IRPF e IVA a Hacienda durante tres meses por un importe ridículo, 30.000 euros.

Una cuantía que limita sus beneficiarios a pequeños negocios. Además, circunscribió los créditos del ICO a los sectores del transporte y del turismo. Hay muchas otras actividades afectadas por la parálisis de la economía.

La parte sustanciosa del denominado plan de choque, la agilización del papeleo para presentar Expedientes de Regulación Temporales de Empleo (Ertes), todavía está pendiente de aprobar.

El coronavirus tambalea la economía mundial.

Y el pretencioso Sánchez, sostenido por un indocumentado comno Iglesias y un golpista como Junqueras, ha estado hasta ahora convencido que podía él sólo con el virus y que se trataba de un invento de la oposición, como las críticas al aquelarre feminista.

Irresponsable y quizá rayando ya lo delictivo. Como ha escrito Eduardo Inda, en un país serio se procedería penalmente contra Sánchez, Iglesias y Montero por permitir el 8-M.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído