El columnista de El Mundo entiende que dentro de las medidas adoptadas falta una sala permanente del Tribunal Constitucional que examine los decretos

Torreblanca recela del estado de alarma de Sánchez: «La democracia debe protegerse de tentaciones autoritarias»

"Las pandemias no solo matan, sino que pueden suponer un importante riesgo para las libertades"

Torreblanca recela del estado de alarma de Sánchez: "La democracia debe protegerse de tentaciones autoritarias"

Nacho Torreblanca duda bastante de la necesidad que tiene España de seguir subyugada bajo un estado de alarma que, a su juicio, tiene un aroma de cercenador de libertades y de derechos.

Este 17 de mayo de 2020, en las páginas de El Mundo, escribe sobre el particular y empieza con unos ejemplos que al lector pudieran despistarle inicialmente, pero que son eminentemente necesarios para entender adónde nos quiere llevar el periodista y profesor universitario:

En el Museo nacional de Singapur se pueden visitar los restos del naufragio de Belitung. Encontrado en 1998 al sur del Estrecho de Malaca, el pecio albergaba 60.000 piezas de finísima porcelana china. El llamado Tesoro de Tang nos ofrece una sorprendente fotografía del aspecto que tenía la globalización en el año 826. El velero, un dhow árabe de 18 metros de eslora, igual a los que todavía usan los marinos desde Zanzíbar al Golfo Pérsico, se encontraba a 6.262 kilómetros de su base en Omán, mostrando así la extensión de las rutas comerciales de la época, capaces de trasladar porcelanas desde el interior de China hasta Persia, la península arábiga y la costa oriental de África. Pero no hace falta irse tan lejos. En la playa de la localidad de Cabo de Gata en Almería se pueden visitar los restos de una factoría de salazones romana en la cual doscientos años antes de Cristo se envasaba en ánforas el garum, una salmuera de pescado preparada con vísceras de pescado fermentado muy apreciada por las élites romanas.

Asegura, y ya va aproximándose al meollo de la cuestión, que la cuestión de las pandemias siempre va a estar ahí y mucho más en un mundo globalizado. Lo que ha sucedido en otras épocas y países siempre tenderá a repetirse en distinta forma, pero la cuestión siempre será la misma, un difícil equilibro entre la protección que el poder quiere dar a sus ciudadanos y el recorte de libertades que la misma acarrea:

La globalización no va a detenerse, porque es intrínseca a la historia de la humanidad. Pero sí que va a cambiar. El Profesor Frank Snowden, historiador de la medicina y autor de Epidemias y sociedad: desde la peste negra al presente o La conquista de la malaria, destaca una consecuencia recurrente de todas las pandemias: el refuerzo de los Estados. La peste negra del siglo XIV no solo llevó a las ciudades-estado italianas a desarrollar sus primeras infraestructuras sanitarias, sino a reforzar su autoridad: más tribunales y policías con los que aplicar confinamientos y cuarentenas. Snowden también señala algunas epidemias cuyo impacto ha pasado inadvertido a los historiadores: la derrota de Atenas a manos de Esparta, en la que tuvo mucho que ver una epidemia de fiebres tifoideas que diezmó a la población ateniense antes de extenderse a Egipto, Libia y Etiopía. O la plaga de Justiniano, originada en el Delta del Nilo en el año 541 y que aceleró la caída del Imperio Romano de Oriente al devastar Constantinopla con más de 5.000 muertes diarias.

Tiene claro algo esencial, que pandemias como el coronavirus son letales de necesidad, pero también pueden socavar hasta extremos insospechados que los ciudadanos puedan mover siquiera un dedo sin que esté sometido a decretos gubernamentales. Aquí viene claramente un palo a Pedro Sánchez, al que acusa solapadamente de estar abusando del poder que le confiere el Estado para restringir libertades:

Las pandemias no solo matan, sino que pueden suponer un importante riesgo para las libertades. Las democracias no solo deben vigilar al virus, sino protegerse a sí mismas de las tentaciones autoritarias. Entre todas las medidas de excepción aplicadas nos falta una comisión parlamentaria de garantías democráticas y una sala permanente del Tribunal Constitucional que examine en tiempo real todos los decretos de emergencia del Gobierno. Más Estado sí, menos libertad no.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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