ANIÁN BERTO

El quinto Estado de Alarma trae dinamita e Inés ‘arrima’ el ascua a su sardina

El quinto Estado de Alarma trae dinamita e Inés 'arrima' el ascua a su sardina

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Ahora vamos por la nueva prórroga, y es la quinta. Lo anunció Sánchez que volverá a pedir al Congreso de los Diputados un nuevo espacio de tiempo para continuar con el Estado de Alarma, pero esta moratoria del miércoles trae «dinamita».

Un zarandeo que instigará a la opinión y voluntad pública a exigir las motivaciones que designan los «expertos anónimos».

A nadie le pasa inadvertido que tras esta decisión se esconde una determinante apuesta del gobierno para instaurar su «nueva normalidad», o entiéndase volcar el sistema económico, laboral y social de una España aturdida, conmovida y confusa.

Aunque con tímidos focos de nerviosismo por parte de sectores públicos que han sacado las cacerolas a la calle, siempre cumpliendo la ley y normas, bajo la atenta vigilancia del ministro Marlaska para que no se despendole el personal, y así evitar protestas de la población, atada y amordazada.

Si el gobierno consigue esta prolongación hasta las cercanías del 30 de junio, se garantizará extirpar la libertad de todos los españoles hasta prácticamente octubre.

La clave consiste en acercarse a final del citado mes, que coincide con las vacaciones parlamentarias y cierre del Congreso. Además evitará dar cuentas del fiasco de gestión de su gobierno respecto a la crisis de salud, económia, social y política. Toda una estrategia, a la que Pp y Vox ya han anunciado su rechazo, mientras Inés sigue arrimando el ascua ciudadana a su sardina, dubitativa y a la espera de «mar revuelto, ganancia de pescadores».

Huele a pólvora, a calles ambientadas y gargantas irritadas. Si, por qué ya se le va viendo luz al final del túnel. Que no al virus, que este viaja con nosotros y llegó con claras ansias de quedarse, sino a las intenciones políticas del gobierno social-comunista y cía, aprovechando la hecatombe del Covid-19.

Para comenzar la «solicitud» no será para el tradicional período de tiempo de 15 días, sino 30. Ya no sirve aquella explicación que hasta la cuarta prórroga planteaba Sánchez y Simón, basándose en los consejos del fantasmagórico comité científico, que decía :  «se prolonga durante una quincena por qué es el tiempo de la cuarentena». No, ahora son tres decenas.

Y es que las ciencias avanzan a ritmo estrepitoso, incluso las matemáticas poco sanitarias o higiénicas-políticas de un gobierno que literalmente se lava las manos, tras aproximarnos a los 28.000 muertos por coronavirus al día de hoy.

Mientras en los países de nuestro entorno, que tanto relaciona Sánchez, por ejemplo, Portugal registra poco más de 1.200 fallecidos, y Marruecos con 32 millones de habitantes, no alcanza la cifra de 200 muertos. Los datos son demoledores y detectan circunstancias que denuncian los errores e ineptitud de los responsables españoles, incluso reconociendo las capacidades de transeúntes de estos países.

Sánchez puso la mano en la llaga, Inés Arrimada va al sol que más calienta y Rufián sin mesa no se sienta. Por otro lado, los socios del presidente coaligado con Iglesias, cada uno de ellos jalan en sentido unipersonal y partidista, sin olvidar recaudar por los «favores» brindados para la moción de censura a Rajoy y posterior composición de este batiburrillo de gobierno, el más hipotecado en primer grado de la historia.

A pesar de todo, además de lo que se esconde y se supone, hay que reconocer que Pedro Sánchez le echa arrestos y caradura al pueblo español. Se siente seguro bailando en el alambre, y pone entre las cuerdas constantemente a una sociedad impávida e imperturbable, expectante y escéptica. Nadie puede creer los acontecimientos actuales provocados y protagonizados por este socialista, que no le reconoce ni la mayoría de afiliados de su propio partido.

Un talento originario que no da puntada sin hilo. Engaña y miente, pero la gente continúa comulgando con ruedas de molinos. Sigue su camino a paso agigantado y con pie de plomo. Sin turbulencias capaces de frenar las intenciones de un viaje que empezó recorriendo España con su propio coche. Un Peugeot 407 de 2005 le sirvió.

Entregó su acta de diputado y dimitió cómo secretario general del Psoe en octubre de 2016. Con este vehículo recorrió 40.000 kilómetros, de  los 505.990 kms2. de nuestro país, y fueron los suficientes para reflexionar y conocer de cerca a los españoles.

Ahora vuela en el Falcon, ve el paisaje a su antojo, con una tripulación a sus  órdenes y con destino a un aterrizaje violento, poco esperanzador y con consecuencias que pagaremos todos.Un personaje de vuelos tomar que nos llevará destino a Venezuela. Si el pueblo lo permite y el tiempo no lo impide !!.

 ANIÁN BERTO

Periodista – Escritor   

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